Naciones Unidas.- La mayoría de los cancilleres del Grupo de Río han acordado dedicar una reunión especial de la Cumbre Iberoamericana que se celebrara en Panamá en noviembre para explorar cómo los organismos multinacionales podrían intervenir en casos de que en un país se produzcan masivas violaciones de los derechos humanos.
La propuesta, planteada por Canadá ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) replantea el principio de la no- intervención que contiene la propia carta de la ONU y que fue proclamado como principio sagrado en la Carta del foro hemisférico, la Organización de los Estados Americanos (OEA) firmada en Bogotá en 1948.
Muchos expertos sostienen que el principio se caracterizó por sus frecuentes violaciones, particularmente durante la Guerra Fría, comenzando con la intervención solapada de Estados Unidos para derrocar al gobierno del presidente de Guatemala en 1954 y la fracasada invasión de Bahía de Cochinos para derrocar al régimen castrista.
"El problema de cómo intervenir cuando entran en peligro la libertad y el bienestar de grandes grupos humanos es uno de los temas en los cuales el grupo de Río tendría que hacer un esfuerzo para adoptar una posición única", dijo el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Didier Opertti en una entrevista exclusiva con el enviado de El Panamá América.
"Es un tema de gran importancia para el futuro de la ONU y no deberíamos perderlo," añadió Opertti, quien horas antes se reunió con el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Thomas Pickering.
El problema de la intervención humanitaria adquirió especial relevancia para el grupo latinoamericano en la ONU cuando durante una de las reuniones del Grupo de Río en la sede de la ONU, Argentina, Chile y México anunciaron que entraban en un grupo de países que realizará un estudio sobre el asunto.
El grupo está encabezado por el canciller canadiense Lloyd Axworthy, quien más ha promulgado la propuesta.
"Se trata de uno de los temas en los cuales el grupo de Río deberá hacer un esfuerzo para formular una posición única", señaló Opertti.
Aunque la presidenta anfitriona, Mireya Moscoso, hubiera preferido que la reunión se concentre exclusivamente en el crítico tema de la niñez, tanto el secretariado de la cumbre en España como numerosos cancilleres consideran que no se puede prescindir de otros importantes temas de actualidad.
Como para subrayar la actualidad del tema, el embajador y ex canciller de Chile, Juan Gabriel Valdés, señaló: "Hay que encontrar otras maneras de intervención que la intervención militar".
Valdés confirmó que el tema dominó las intensas consultas que realizaron los países miembros del Grupo de Río, aprovechando la presencia de tantos cancilleres para la Asamblea General de la ONU.
Didier Opertti, quien presidió la Asamblea General el año pasado y es considerado como uno de los diplomáticos latinoamericanos más compenetrados con el funcionamiento de la ONU, destacó la importancia de la iniciativa promovida por el primer ministro de Canadá, Jean Chretien, y su canciller, Axworthy.
Chretien advirtió a la Asamblea General que los principios humanitarios y los derechos humanos "deben ser criterios primarios" para la actuación del organismo mundial. "La seguridad de los pueblos también es una preocupación genuina de la ONU, y por lo general transcienden las fronteras de las naciones".
Opertti coincide con este punto de vista, pero cree que el tema además de ser tratado en la ONU deberían figurar en la agenda de la próxima Cumbre de las Américas a realizarse en Quebec, Canadá, en abril del próximo año.
Sin embargo, ni Panamá ni Estados Unidos consideran que el tema está "maduro" para ser planteado en las próximas cumbres.
"En realidad aún no hemos profundizado el tema", reconoció el embajador Ramón Morales Quijano, representante permanente de Panamá ante la ONU.
Tanto el embajador como el vicecanciller de Panamá, Harmodio Arias, también asistieron a las reuniones del Grupo de Río en las que Argentina, Chile y México decidieron plegarse al grupo de estudio encabezado por Axworthy.
Por su parte, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, también pareció quitarle urgencia al tema.
Sobre la actitud de Estados Unidos hacia las propuestas de su homólogo canadiense, Axworthy, Albright respondió: "He hablado varias veces con el canciller, pero más bien estamos en una etapa estrictamente teórica. Se trata de una iniciativa que requiere mucha clarificación".