La Comisión de Desarrollo Urbano del Consejo Municipal de Panamá determinó ayer que todas las empresas que construyan edificios de apartamentos, industriales, centros comerciales, hospitales y hoteles en el distrito capitalino deben instalar obligatoriamente una planta de tratamiento de aguas residuales en estas infraestructuras, para evitar que esos líquidos continúen llegando y contaminando la Bahía de Panamá.
La comisión municipal también estableció que a los propietarios de las edificaciones ya existentes, con las mismas características mencionadas, se les dará un plazo máximo de tres años para instalar una planta de tratamiento de las aguas servidas.
El presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC), Rogelio Alemán, indicó que una planta de tratamiento de agua servidas conjunta (que pueden utilizar varios edificios a la vez) podría costar alrededor de B/. 1 millón.
"Pero adquirir las plantas no es el problema de la CAPAC, porque al final el costo es traspasado al usuario final de los edificios construidos, de manera que el precio de las infraestructuras aumentarán próximamente", indicó.
Así mismo explicó que "el problema es que actualmente IDAAN