El primer vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Héctor Aparicio, opinó que el paso de barcos con material radiactivo por el Canal de Panamá no representa ningún peligro para la población panameña.
Lo que sucede es que existe una gran desinformación entre la población con respecto al paso de estas naves y las medidas de seguridad que se toman para estos casos, pero en realidad no hay por qué alarmarse por esta situación.
Las palabras del vicepresidente de la Asamblea se registran días después que la nave "Pacific Sandpiper" atravesara el Canal de Panamá con este tipo de carga con una ruta de Europa a Japón.
Contrario a lo que plantea el vicepresidente de la Asamblea Legislativa, la legisladora Teresita de Arias propuso un proyecto de ley que pretende prohibir el paso de este tipo de naves por el Canal de Panamá y por las aguas territoriales nacionales, ante el riesgo que se produce.
La legisladora Arias considera que el paso de este tipo de carga por el Canal de Panamá se convierte en un riesgo para toda la región, pues un accidente podría tener repercusiones en todo el territorio nacional y parte de Centro América.
El legislador Aparicio, ex presidente de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa, en la cual se discutió el tema, consideró que no hay tales riesgos pues estas naves cumplen con todos los requisitos de seguridad.
Indicó que en lo personal pudo constatar las normas de seguridad de estas naves y además hay que tomar en consideración que el material nuclear viene en cilindros fabricados especialmente para que el riesgo sea mínimo en el caso de un accidente.
La legisladora Arias insiste en que sí hay riesgos para el país y la región, razón por la que insistirá en que el nuevo período de sesiones ordinarias que se inicia el 1 de marzo se discuta la iniciativa que pretende prohibir este tipo de travesías.
La importancia del análisis y extracción de las sustancias ilícitas es fundamental, como prueba pericial para los dictámenes judiciales.
Entre los consumidores se escucha hablar de piedra, crack, pipas, bates, pases, carrizos, cocaína y marihuana y éxtasis, entre otras. Los narcodependientes en el mercado local son engañados, ya que la droga no es pura.
En los laboratorios de droga de la PTJ como en la División de Narcóticos se ha podido determinar, a través de estudios y análisis, que en Panamá la cocaína viene mezclada con azúcar de leche, polvo de hornear, bicarbonato, harina, polvo de cuerpo y cenizas de cigarrillo.
La misma se mezcla para aumentar su densidad, debido a que la cocaína es tan ácida, que si se inhala de esta forma destruiría las fosas nasales y las vías respiratorias de cualquier adicto.
Los efectos desastrosos por el consumo de drogas han llegado a tal punto, que ciertos vendedores con tal de hacer daño a sus clientes, por ajustes de cuentas, han introducido en los pases de cocaína: veneno para matar ratas, arcilla, arena y hasta vidrio picado, causándoles la muerte y daños críticos a su organismo.
Otras mezclas consumidas son la cocaína con marihuana, conocida como "mickey mouse", y lo que en buen panameño sería un bate de marihuana con piedra (cocaína con bicarbonato de sodio).
Se ha podido determinar que las pastillas de éxtasis, basadas en anfetaminas y otras sustancias con efectos estimulantes, y alucinógenos, semejantes a los producidos por la mescalina, son vendidas en su natal Holanda en solo 1.00 dólar mientras que en Panamá las cifras para comprar una alcanza los B/. 10.00.
En su lucha contra el narcotráfico, la PTJ gestiona ante el gobierno norteamericano el más moderno equipo de pruebas instrumental conocido como "Espectro de Masa", que en estos momentos es la más moderna tecnología computarizada para la identificación de químicos.
El laboratorio especializado en sustancias controladas posee ocho químicos en Panamá y tres en el recién inaugurado laboratorio de Veraguas, el cual ha servido para evacuar y disminuir en un 93.8% los análisis de drogas ilícitas pendientes, informó el jefe de Criminalística, David Villarreal.
La mora registrada entre el 2002 y el 2003 consistía en mil casos por analizar, y se logró disminuir las cifras a solo 82 casos para la identificación de evidencias.
En Veraguas, actualmente se tramita el análisis de la droga incautada en las provincias centrales, Chiriquí y Bocas del Toro. La PTJ ha tenido un aporte significativo del gobierno norteamericano, específicamente la Drugs Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés), en actualización, intercambios y suministro de equipo técnico; y se le ha capacitado en cursos auspiciados por las Naciones Unidas en El Salvador y Costa Rica, en materia de análisis de drogas, como en Química Forense, en España, a través de la Agencia Internacional de Cooperación Española.
Las estadísticas de la división de Estupefacientes de la PTJ registraron durante el año 2003 un total de 2,266 casos relacionados con el narcotráfico. Estas cifras corresponden a 1,109 casos por posesión ilícita de drogas; 795 por tráfico; 69 por tráfico internacional y 293 de estos casos se encuentran bajo sumarias en averiguación.
Otros registros indican que hasta noviembre del año pasado, las autoridades antidrogas incautaron en el país, 9 mil 420 kilos de cocaína, 3,311 kilos de marihuana, 186.5 kilos de heroína y 2,443 pastillas de éxtasis. En cuanto al dinero relacionado con la droga se ha incautado B/. 2 millones 236,937.70.
Aunque Panamá a través de estos laboratorios se encuentra a la vanguardia en la realización de estos análisis, que han contribuido en la lucha antidrogas, actualmente requieren de mayor espacio físico y mejor presupuesto para la compra de reactivos y seguir como puntal en la región.