Un descomunal congestionamiento vehicular sorprendió ayer a los residentes de los corregimientos de Las Cumbres y Alcalde Díaz, que salieron de sus hogares con la confianza de encontrar las calles desocupadas por ser domingo.
Pasó todo lo contrario, la ampliación de carriles de la vía Boyd Roosvelt que conduce a Colón, específicamente a la altura de La Cabima, ocasionó que muchas personas pasaran horas casi estacionados en dicha vía.
Algunos por la desesperación se bajaban de los autobuses para tomar un taxi, sin embargo, eran escasos los conductores que aceptaban el desafío.
Al tratarse de una carretera tan importante y muy utilizada, son pocas las alternativas que tienen las personas para evadirla.
Varios optaron por ingresar a las comunidades aledañas, que aunque más lejos y con calles en mal estado, los llevarían más rápido a sus destinos.
Los trabajos en la vía iniciaron temprano, camiones y aplanadoras se apoderaron de uno de los dos paños, lo que provocó que solamente quedara uno habilitado para los autos que van hacia Colón y los que se dirigen a la ciudad capital.