La escuela de Peña Blanca construida por los propios padres de familia albergó a alumnos descalzos, con zapatos, zapatillas e incluso chancletas, quienes asistieron ayer al primer día de clases.
Los pequeños vistiendo pantalones enrollados hasta la rodilla o su mejor traje, se presentaron al centro escolar del distrito de Capira, pero tuvieron que regresar a sus casas porque los cuatro maestros asignados al lugar no se presentaron.
La escuela, luego de las pasadas inundaciones de noviembre fue trasladada a un lugar más seguro. Los padres de familia la construyeron en dos semanas con tablones de madera y el antiguo techo. Margarita, una madre de familia, lamentó que el piso sea de tierra, ya que antes era de cemento.
En el resto del país fue notoria la falta de docentes, sillas y pintura.