Nación

Desesperanza


Los cadáveres fueron apareciendo entre los charcos y el lodo, con jirones de ropa y el rictus de la sorpresa en sus rostros, mientras que sus familiares observaban desde la orilla los trabajos de rescate.
Algunos cuerpos estaban semisepultados por el lodo, mientras que otros quedaron en algunos remansos.
Olmedo Chanis aseguró que eran como las 12:30 m. Caía un fuerte aguacero y se encontraba en su residencia ubicada en el Bajo de Nueva Esperanza, a unos 20 metros del río Cabra, miró por la ventana y vio cómo la corriente avanzaba hacia la casa. Llamó a su hermana, pero no alcanzó a llegar a la puerta.
El río había entrado por la ventana y los arrastraba.
"Mi hermana y yo nadamos hasta ponernos a salvo, pero otros vecinos no pudieron salir y la corriente los arrastró junto con sus casas".
Aquí, señaló una explanada de unos 200 metros de ancho en donde convergen dos brazos del río Cabra, había siete residencias, todas de bloque y concreto que fueron arrancadas de cuajo por la corriente.
Chanis, de 22 años, aseguró que una vecina y su hija decidieron no salir porque su casa era de dos plantas, pero aún así se las llevó el río.
En esa casa había como cinco niños y una mujer. Todos se fueron con la corriente.
Entre tanto un hombre caminaba por la orilla buscando a su suegra Margarita Branda, de 70 años, y su nieta de tres años, Erika Guillén.
Margarita se resistió a salir de su casa cuando la corriente derribó la casa.
Por su parte Alberto Valdés, esposo de Iris Maribel Ruiz y padre de Artemis Valdés, ambas fallecidas, dijo que regresó a su casa al escuchar la noticia, pero que al llegar, su casa ya no estaba.
Expresó que sus otras tres hijas lograron salvarse, pero ahora no tienen dónde dormir ni qué comer.
En 1994 y en 1995 ocurrieron inundaciones similares en el área, pero no hubo víctimas.
Las condiciones del tiempo para hoy en la zona donde ocurrieron las inundaciones no muestran sistemas nubosos significativos, según los reportes de la gerencia de Hidrometeorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A (ETESA).
El informe destaca que por las características particulares de Panamá, tampoco se presentan precipitaciones significativas para las próximas 24 horas, pero se pueden dar algunos chubascos dispersos, especialmente después del mediodía.
El presidente de la República, Martín Torrijos, quien tiene previsto partir hoy en horas de la tarde hacia la ciudad de Nueva York, para participar en la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas, solicitará la solidaridad de la comunidad internacional ante esta tragedia que vive el pueblo panameño.
Entre tanto la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda Watt, donó B/. 50 mil, en nombre de su gobierno y anunció que hoy estará llegando a Panamá un grupo de expertos en rescate del Centro Regional de Desastres que se encuentran en Costa Rica.
En el albergue de la escuela Ricardo J. Alfaro de Tocumen está Cenovia Reyes. Anteayer, bajo la lluvia, salió a comprar algunos víveres a la tienda más cercana, en el Pantanal. Cuando decidió regresar, con todo y el temporal, vio cómo la corriente ingresaba inexplicablemente a su casa.
Con incontenibles lágrimas esta joven mujer, quien tiene la misma ropa del día anterior, dijo que lo único que pudo salvar es su vida.
Claudina Padilla, otra damnificada, dijo que a sus 63 años y con el mismo tiempo de residir en Bajo Cordero, pudo salir a tiempo con su familia antes que el embravecido río Tocumen se llevara la mitad de su humilde casa.
"Jamás, desde el tiempo que tengo de vivir en este lugar, había pasado algo similar", expresó.
Christian Sáenz (8); Angelo Escobar (3); Anthony Escobar (1-1/2); Argelis Ríos Guillén (17 años); Rosario Asprilla (80); Maquil Rodríguez (8 meses); Maryori Rodríguez (2); Maritzel de la Cruz (15 años); Yamelis Cisneros (11 meses); Francisco Cedeño (70 años); Iris Ruiz (26); Artemis Valdés Ruiz (6 meses); Eneida Guillén (40 años).
El servicio de suministro de agua potable fue afectado en la mayoría de las comunidades, aseguró el director del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, Juan José Amado III.
Una roca de más de 30 toneladas de peso se desprendió a causa del aguacero, rodó y quedó sobre la tubería principal de la potabilizadora del río Cabra, por lo que se ha solicitado ayuda a la Policía para dinamitarla.
Las plantas de Villalobos, Cabra I y II fueron afectadas por la lluvia y por ello se habilitaron 23 carros cisterna para suministrar agua potable a Mañanitas Génesis, Rancho Café y Monterrico.
La crecida originó problemas en las tomas de agua cruda de donde se abastecen las plantas.
Por otro lado, el servicio de energía quedó suspendido en algunas comunidades, luego que las aguas derribaran algunos postes del tendido eléctrico.
Los bomberos solicitaron a las empresas eléctricas suspender el servicio hasta que las aguas vuelvan a su nivel.
Se solicita a los moradores no reconectarse a la línea de servicio por el peligro de accidentes.
Tres escuelas resultaron afectadas por las lluvias, mientras que otras fueron habilitadas como refugios de los damnificados.
No habrá clases en aquellas escuelas afectadas por las inundaciones y las usadas como albergue.
Cuadrillas de la telefónica Cable & Wireless laboran para reanudar el servicio de telecomunicaciones en los lugares afectados. La empresa instaló seis líneas y una de internet para la comunicación entre los servicios de emergencia, así como cinco líneas para la Policía de Tocumen.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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