Freddy Cubilla, instructor de la Auto Escuela de Manejo S.A., considera que el problema está en el poco seguimiento que le dan las autoridades a las campañas para reducir los accidentes.
Antes existía una campaña permanente para sancionar con el aparato denominado "guarómetro", el cual detecta a conductores en estado de ebriedad; sin embargo, con "la misma intensidad con que empezó, terminó de promocionarse", reiteró Cubilla.
A juicio del instructor, que tiene 13 años de enseñar a manejar a quienes aspiran a obtener su licencia de conducir, la medida de corrección son las boletas, omitiendo el valor docente o preventivo.
Hace dos años, por ejemplo, se imponían 450 boletas al día, de las cuales 10 eran por hablar por celular; el resto eran infracciones por pasarse la línea amarilla, desatender señales viales, obstrucción de la vía y pasar la doble raya amarilla, indicando así una conducta de manejo desordenado.
Gabriel Castillo, un taxista de la piquera Dos Mares, considera que el problema recae en la responsabilidad que tiene cada conductor al momento de manejar su vehículo, ya que en la calles impera toda clase de personalidad, desde la agresiva hasta la amable, olvidándose, por consiguiente, de la cortesía.
De acuerdo con el Manual del Conductor, que utilizan las escuelas de manejo, la velocidad ideal es aquella que permitirá controlar el vehículo en cualquier situación difícil, sin hacerle daño a nadie, pero esta norma no se cumple.
Esto es apreciable a cualquier hora del día en las principales calles de la ciudad, principalmente cuando no se consideran factores variables como las lluvias, las condiciones de las carreteras, el tráfico y la iluminación adecuada por donde se transita.
No obstante, Cubilla considera que en la ciudad, más que en el resto del interior del país, no se ha hecho nada para evitar que se siga combinando el licor y el manejo.
En las afuera de la ciudad, como en Capira o La Chorrera, así como en diversos puntos de la ciudad capital se observan a jóvenes conductores tomando licor, sin que esto represente una sanción ejemplar a los que estén ebrios.
El Manual del Conductor precisa que no se debe exceder más de 0, 80 gramos de alcohol cuando se maneja; si se pasa de esa cantidad entonces tiene que emplearse un conductor asignado, el cual vele por el manejo. Pero se considera riesgoso que después de 0, 30 gramos de alcohol en la sangre (equivalente a dos latas de cerveza), se proceda a conducir.
El reglamento de tránsito establece más de 80 infracciones menores y sanciones que oscilan entre 10 y 500 balboas.
Diariamente se registran más de 60 accidentes de tránsito y un promedio de 40 audiencias en los juzgados.
En el año 2002 la mayor cantidad de faltas (12 mil 195 casos) fueron cometidas por particulares y no por buses colectivos o por taxis.