Nación

Despiden a Celia Cruz con lágrimas y salsa


Bajo una intensa lluvia y lágrimas fue sepultada ayer la “Reina de la Salsa”, Celia Cruz, tras el homenaje de su público, que colmó la Quinta Avenida de Nueva York y la acompañó a su última morada, en el cementerio Woodlawn del Bronx.
Para muchos de sus seguidores, hasta el cielo lloró por la muerte de la “Guarachera”, quien quiso que sus restos descansaran en el llamado “condado de la salsa”, género que tanta fama le dio y en el que se abrió paso hasta convertirse en su indiscutible reina.
Aunque la ceremonia fue sólo para familiares y amigos muy cercanos -cifra que sobrepasó el centenar de personas- se permitió que el público pudiera entrar hasta un área designada del camposanto, para observar desde lejos un acto previo de despedida.
El acto estuvo a cargo de Paco Navarro, un conocido locutor y presentador de los conciertos de las legendarias Estrellas de la Fania, por petición de la propia cantante, ya que fue éste quien la bautizó como la “Guarachera del Mundo”.
Las muestras de afecto y dolor de miles de personas que acudieron a la funeraria hizo que la familia cambiara de opinión y permitiera a sus seguidores estar en el cementerio, a donde muchos llegaron desde temprano, mientras otros abarrotaron la Quinta Avenida.
Una carroza con cristales que dejaban ver el ataúd, tirada por dos caballos blancos, condujo sus restos a través de la Quinta Avenida hasta la catedral de San Patricio.
Los primeros asientos en la iglesia fueron ocupados por su esposo Pedro Knight, su compañero durante 41 años, sus hermanas, sobrinas y sus compañeros de la salsa, como Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Johnny Pacheco, Willie Colón y Rubén Blades, con quienes cosechó éxitos con las Estrellas de la Fania.
Durante la misa, la diva de la música “disco” Patty Labelle, amiga de Cruz, interpretó el Ave María. Rubén Blades, Jon Secada, Paquito D’Rivera y Antonio Banderas tuvieron a cargo las ofrendas.
El momento más emotivo fue cuando al salsero Víctor Manuelle le tocó despedir a Celia con el tema que encierra lo que fue su filosofía de vida: “La vida es un carnaval”.
De inmediato, todos los que estaban en la catedral comenzaron a cantar y aplaudir. Luego, el salsero dedicó otro tema a Celia, tras el cual salió del altar para llorar desconsoladamente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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