No se trataba de la celebración religiosa del Cristo Negro de Portobelo, era la despedida de cuatro seres humanos, miembros de la familia Zapata que murieron sepultados por un alud de tierra el pasado 8 de diciembre.
La tristeza se respiraba por todas partes. Los cuatro ataúdes reposaban al frente de la Iglesia de San Felipe donde Monseñor Audilio Aguilar Aguilar ofició la misa. En cada ataúd estaba la foto de las víctimas.
Era la despedida de Narcy, su nieta Janitza, Vicente y su hijo Eduardo Zapata, todos familiares.
Las lluvias que cayeron el pasado 8 de diciembre cuando todos amanecían felicitando a las madres, opaco el día con la muerte de ocho personas, incluyendo en Buenaventura a la familia colombiana Saavedra Muriel que recibió cristiana sepultura en su país natal.
El vicepresidente de la República Juan Carlos Varela, acompañó a los dolientes a los que ya conocía cuando había visitado en otras ocasiones Portobelo. "De verdad que es lamentable lo que pasó a estas familias y nosotros los entendemos".
El alcalde de ese distrito, Carlos Chavarría no podía esconder las lágrimas, ya que uno las víctimas, Vicente Zapata era uno de sus trabajadores en el Municipio de Portobelo.
"Somos una sola familia y nos duele con nuestra gente, porque ellos perdieron la vida y eran personas de bien que luchaban por su comunidad", dijo Chavarría.
Los hermanos, sobrinos, tíos, primos, se acercaban a los ataúdes para expresar el dolor que se siente cuando se pierde a un ser amado.
Luis Antonio Adames Zapata, sobrino de Vicente, agradeció el apoyo del presidente de la República Ricardo Martinelli, de los medios de comunicación y la comunidad de Portobelo.
Este desastre natural no se había vivido nunca antes en Portobelo y quedará grabado en la mente de todos...