Los funcionarios administrativos de la Universidad Panamá tendrán que justificar su salario y rendimiento, ya que el recién electo rector Gustavo García de Paredes, anunció que reducirá la planilla. "No tanto así como botadera, pero aquéllos que no rindan a lo que desea la casa de estudios, se botarán por sí solos", advirtió García de Paredes.
Dijo que existen cargos y puestos que son inventados, por lo que estas personas no continuarán laborando. Sostuvo que la actual administración dejó que la planilla se abultara en el 2002 en unos 96 millones de balboas, por lo que urge la disminución.
Añadió que entre los mecanismos que empleará para ajustar la planilla está la reducción de los salarios de las autoridades en los cargos que están principalmente en la cúpula de la universidad, como es el propio rector y autoridades académicas. Aquellos con doble salarios también recibirán modificaciones y los trabajadores que no rindan serán destituidos, afirmó.
"Yo pienso que aquellas posiciones que no necesita la universidad serán eliminadas, porque el objetivo de la universidad es la docencia y la educación, no la creación de plazas de empleo para funcionarios administrativos", expresó el rector electo. El nuevo rector tomará posesión del cargo dentro de tres meses, y reemplazará a Julio Vallarino.
Estamos de acuerdo, aunque vale la pena destacar que el Centro de Estudios Biológicos ha tenido un rol de mucho liderazgo en los temas ambientales, inclusive Coiba, particularmente este año. Coiba es una frontera fértil de la investigación panameña - ojalá nuestras universidades logren tomar ventaja de esta región que tiene mucho por descubrir en lo científico.
Se han puesto demandas judiciales para impedir la construcción de la carretera Volcán- Boquete, que el gobierno impulsa contra viento y marea, pero se teme que ya sea tarde con la conocida demora judicial. Pero sí contribuiría en esa dirección una movilización de los ambientalistas internacionales pidiendo al gobierno nacional que no se destruya la ruta de los quetzales. ¿ Podría Ancón encabezar el llamado a la comunidad ambientalista mundial? ¿ Qué otros apoyos internos y externos sugeriría Ud.?
ANCON ha estado todo este año involucrado fuertemente, compartiendo el liderazgo en la lucha de la carretera Cerro Punta-Boquete, a través del Sendero Los Quetzales, con muchas agrupaciones ambientalistas chiricanas (por cierto muy pujantes), otras organizaciones ambientalistas como el Centro de Estudios Bióticos de la Universidad de Panamá, el Frente para Protección del Sendero de Los Quetzales en Chiriquí, y muchos otros actores de la sociedad civil y conservacionista.
De hecho, la comunidad internacional si se ha manifestado fuertemente en contra de la carretera fuertemente, como lo ha hecho la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y el World Resources Institute, entre muchos otros, acciones las cuales ANCON ha ayudado a resaltar y que han ayudado en la lucha. Creemos que no debemos bajar la guardia en cuanto a la carretera Cerro Punta-Boquete, hay que sumar aún mas a toda la sociedad. Si bien las cosas se han detenido por el momento, y esperamos que se mantengan así, debemos estar listos ante cualquier señal que surja con intenciones de retomar el proyecto de carretera, ya que aún no ha sido descartado.
Darién sigue sufriendo las consecuencias de la tala inmisericorde, que conlleva riesgos a la supervivencia de aves, mamíferos, reptiles y otras especies, además, de la merma del caudal de los ríos. ¿ Qué cambios en la estrategia conservacionista plantea Ancón, que ha librado batallas , pero la realidad depredadora tiende a imponerse?
El número de concesiones madereras en Darién se ha reducido sustancialmente en los últimos 3 años. Sin embargo, la percepción es que grandes cantidades de madera siguen saliendo de Darién. La reducción de concesiones comerciales para la extracción de madera viene tras un trabajo conjunto de ANAM y ANCON que se realizo en el 2001, en donde se auditaron las 34 concesiones madereras que entonces existían en Panamá Este y Darién, para ver si cumplían con los contratos que tenían con Estado panameño. El resultado de este trabajo fue una serie de multas, y la cancelación de varios contratos, y la no renovación de otros, y hoy en día las concesiones que se mantienen activas en Darién son 6 y todas se tratan de concesiones comunitarias en áreas indígenas. El resto de la madera sale, ya sea bajo la figura de Permisos de Subsistencia, que son permisos a individuos para extraer 1 o 2 árboles, o de manera ilegal, sin permisos. Esta realidad señala un cambio en la manera que los madereros logran las extracciones de Darién. De alguna manera, los permisos comunitarios y de subsistencia muchas veces logran escudar la extracción maderera en cantidades comerciales, tras las necesidades de subsistencia de individuos humildes en unos casos, o en otros casos tras las necesidades económicas de comunidades indígenas, que apelan a ciertos derechos sobre su territorio y comarcas.
Aparte de los árboles que se llevan, las trochas abiertas para la extracción de madera son la punta de lanza, la brecha en bosque por la que casi siempre entran después colonos que tumban la selva con fines de agricultura y ganadería marginales.
Para encontrar una solución duradera, el reto es cómo controlar la incursión y la tala en bosques naturales, sin darle la espalda a las necesidades de estas comunidades y de estos individuos.
En lo que atiende a la Cuenca del Canal de Panamá, qué criterios sustenta Ancón ante los riesgos de inundaciones para construir lagos artificiales, al igual que el peligro de la tala indiscriminada que ya he hecho estragos en la región?
Desde que comenzó ANCON, hace 17 años, hemos trabajado continuamente en la Cuenca del Canal - en la protección del Parque Nacional Soberanía, del PN Chagres, en el que estamos trabajando actualmente en conjunto con otras entidades incluyendo USAID, y The Nature Conservancy, en el que seguimos trabajando hoy día, y en muchos otros sitios de la Cuenca del Canal. Lo fundamental es trabajar para conservar los bosques de la cuenca, absolutamente vitales para el país y sus 2.9 millones de habitantes, pero hacerlo de manera conjunta con las comunidades rurales asentadas en la cuenca.