Nación

Desplazados por las carreteras

Uno de los problemas que reportan quienes son vecinos de carreteras como los corredores, es el peligro que corren los niños, por la velocidad a la que transitan los vehículos. También aseguran que aumentan los robos.


PLANIFICADA para los vehículos y no para las personas, así parece estar la ciudad de Panamá con las últimas construcciones y ampliaciones de carreteras. Esa es la percepción del sociólogo Raúl Leis y lo que Panamá América comprobó durante un recorrido por diferentes puntos del distrito capital.
En el corregimiento de Las Cumbres, la ampliación de la vía Boyd Roosevelt amenaza con desplazar a quienes por años han residido en ese sector. Uno de ellos es Víctor Gómez.
Vive allí desde hace 46 años y manifestó que pronto venderá su casa, pues ya no soporta el ruido de los camiones que día y noche transitan por la vía.
"La contaminación es terrible, el humo de los vehículos está afectando mi salud y los cinco árboles de Corotú que hace 20 años sembró mi padre (q.e.p.d.) y que servían para eliminar el monóxido de carbono, fueron derribados para ampliar la carretera", dijo consternado.
Agregó que la velocidad con la que pasan los vehículos también pone en peligro su vida. "Hace algunos meses una mula quedó atrapada entre los árboles que protegían mi casa".
Otros que temen ser desplazados son los habitantes de Tinajitas, en el distrito de San Miguelito. Esto, por la extensión del Corredor Norte que pasará frente a sus casas.
Según Melquis Morales, la edificación de la vía, llena de polvo sus casas y cuando termine, la contaminación será peor.
En el área de Campo Lindberg, corregimiento de Juan Díaz, la tranquilidad de la barriada desapareció cuando el lugar se convirtió en la vía de acceso, de entrada y salida del Corredor Sur.
Griselda Herrera, quien tiene 19 años vivir allí, asegura que los vehículos transitan las 24 horas del día, sin que ellos puedan dormir tranquilamente y la delincuencia ha aumentado.
De acuerdo con Leis, la construcción y ampliación de estas carreteras, cerca de barriadas, tiene muchos efectos negativos para los vecinos.
Leis recalcó que primero se ve afectado el espacio de sus casas, después continúa la contaminación por el ruido y el humo que producen los vehículos y camiones las 24 horas del día.
Entre las posibles soluciones planteadas por Leis están las de crear una cortina vegetal frente a las viviendas, sembrando árboles que separen la contaminación por el ruido.
Por su parte, José Batista, director general de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda, destacó que una de las principales preocupaciones de los arquitectos debe ser el tema acústico.
Tal como indicó, a la hora de diseñar una casa se le pueden colocar ventanas dobles que eviten que el ruido interfiera con la tranquilidad de sus habitantes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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