El ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, dijo ayer que Panamá no cuenta con los recursos económicos necesarios para enfrentar un éxodo masivo de desplazados colombianos, y que se solicitará ayuda al Alto Comisionado para la Atención de los Refugiados (ACNUR) para el tratamiento de estas personas.
Spadafora explicó que no están confirmados los informes de una posible llegada de unos 2,000 desplazados, pero que este tipo de situaciones no puede ser solventada por las autoridades nacionales, ya que no existen recursos económicos.
Aseguró que los desplazados serán devueltos hacia sus territorios, y aquellos que califiquen para un status de refugiados serán aceptados, pero el resto deberá quedar en sus territorios como lo establece la ley.
Planteó que se determinará las condiciones de estos desplazados, pero que Panamá no tiene la capacidad de dar albergue a un gran número de estos ciudadanos, por lo que será necesario solicitar ayuda a la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El pasado miércoles el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, dijo tener informes sobre un movimiento hacia la frontera de Darién de unos 2,000 desplazados a causa de los combates registrados entre el ejército colombiano y movimientos insurgentes.
No obstante, Barés dijo que estos desplazados son responsabilidad de las autoridades colombianas, pero que Panamá tomaría las precauciones necesarias para evitar la llegada masiva de estas personas al territorio nacional.
A principios de año las autoridades de Migración deportaron a Colombia un grupo de 300 desplazados que habían llegado al área de Jaqué, luego que se mantuvieron por más de un mes en Darién.
Fuentes del Consejo Nacional de Seguridad han señalado que una oleada masiva de desplazados puede crear una situación de intranquilidad en la región, por la eventual llegada, también de personas allegadas a los movimientos guerrilleros colombianos.