Fueron veintiocho años que Nicolasa de Sánchez, junto a sus dos hijos, lucharon por conocer el paradero de su esposo Reinaldo Sánchez Tenas y recuperar sus restos para darle cristiana sepultura.
Luego que fuera desaparecido en 1975 y recibir amenazas de su jefe, un militar de la Guardia Nacional, según consta en una carta que dejó el desaparecido.
Las honras fúnebres de los restos de Sánchez Tenas se efectuaron ayer en la Basílica Menor Don Bosco. Los dolientes --acompañados de amigos, familiares y representantes de las víctimas de la dictadura militar, así como de la Comisión de la Verdad-- abrieron un nuevo compás en la búsqueda de la justicia.
Nicolasa viuda de Sánchez dijo que "se lo dejaré todo a Dios, ya que en el Tribunal Divino, el que la debe, la paga. Para mí, la justicia fue nula".
Recordó cómo los restos fueron encontrados en el cementerio El Marañón, en el centro penal de Coiba en Veraguas, hace dos años.
"Hablé y le mandé nota al Procurador; nunca me dio respuesta, pero seguí luchando a pesar que nunca me dio una respuesta", denunció Nicolasa.
Pero ahora queda demostrado que la lucha no fue en vano, sostuvo.
El presidente de la Comisión de la Verdad, Alberto Almanza, explicó que se vincula al asesinato y desaparición forzosa de Sánchez Tenas, a un personaje de la Guardia Nacional que le hizo pasar un calvario a la familia de la víctima.
"Por muchos años esta familia bajó y subió escaleras; hoy hacemos justicia al dar sepultura a los restos de Sánchez Tenas", agregó Almanza.
Indicó que frente al cambio de gobierno espera que el nuevo presidente de la República, Martín Torrijos, cumpla con el compromiso presentado en campaña, de apoyar los derechos humanos y a sus víctimas, además, que mantenga la Comisión de la Verdad abierta para continuar con las investigaciones.
Reinaldo Sánchez Tenas, de 35 años, se le había dado en 1975 su baja como sargento primero de la Guardia Nacional.
La Comisión de la Verdad en su informe final resaltó que recibieron varias llamadas culpando al entonces mayor Germán Torres Acosta, quien era el jefe inmediato, y fue señalado por Sánchez Tenas el 29 de abril de 1975 en una carta que le dejó a su esposa, al ser amenazado por esta persona.
Sánchez Tenas salió de su casa el día 24 de mayo de 1975 a las 6:00 a.m. en busca de trabajo y no se supo más de él.
De las personas reportadas como desaparecidas durante la época de la dictadura militar sólo han identificado los restos de Heliodoro Portugal, Reinaldo Sánchez Tenas y Ever Quintanar, cuyas osamentas no han sido entregadas a sus familiares.