Corresponsal
Washington.- La Organización de los Estados Americanos (OEA), al igual que algunos pueblos y las propias familias, tiene sus mejores momentos en situaciones de crisis. En tiempos "normales" se pierde a veces en interminables rencillas limítrofes o gastando horas en discusiones sobre arcaicas reglas de procedimiento o protocolo que dejan dormitando a la mitad de los embajadores mientras ahuyenta a la prensa.
Pero así como cerró filas durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962, la OEA se movió con "altura y celeridad" para responder al terrible golpe terrorista contra Estados Unidos, manifestó el canciller de Panamá, José Miguel Alemán en una entrevista con El Panamá América.
En la XXIII Reunión de Consulta de los ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, el organismo regional más antiguo del mundo, se encolumnó detrás de los Estados Unidos el pasado viernes y se reunieron para activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y resolver participar en la "búsqueda, captura, persecución, castigo y extradición de quienes cometan" actos terroristas. Asimismo calificó de "cómplices de esos actos" a los países que "asesoren, apoyen o alojen" a los miembros de las redes clandestinas que se sospecha involucran fundamentalistas islámicos.
En el fulgor de los acontecimientos, tanto el canciller Alemán, así como el veterano diplomático estadounidense Luigi Einaudi, actualmente Secretario General Adjunto de la OEA, consideran que la OEA puede adquirir un nuevo papel protagónico en lo que se perfila como un incierto panorama mundial que está surgiendo de las cenizas de los dantescos atentados terroristas en Nueva York, Washington y Pennsylvania.
"Soy un convencido, como nuestro Gobierno, nuestro país, que la OEA ha encontrado un nuevo ritmo dentro de la diplomacia interamericana", declaró Alemán a este corresponsal de El Panamá América antes de emprender el viaje de regreso a su país.
"Hay muchos ejemplos de esto en los últimos anos como ha sido el caso de Haití, el caso de Perú, y ahora pues vemos como la OEA va jugar un papel protagónico con los nuevos acontecimientos, no solamente con las reuniones que se están llevando a cabo en Washington de solidaridad con Estados Unidos y de repudio al terrorismo, sino con la Comisión para la Lucha contra el Terrorismo”.