Nación

Destituyen a funcionarios de la Fiscalía Segunda de Drogas


Dos funcionarios de la Fiscalía Segunda de Drogas fueron destituidos de su cargo por estar vinculados a situaciones que deterioran la imagen de la entidad, reveló el fiscal Segundo de Drogas, José Abel Almengor.
El fiscal destacó que decidieron despedir a Vitelio Barrera, hermano de la ex fiscal Argentina Barrera, porque ocupaba un cargo sin reunir los requisitos necesarios.
Almengor también mencionó que el otro funcionario fue destituido al comprobarse su participación en el delito de violencia doméstica, penalizado por ley.
Arango dijo a Panamá América que durante cuatro días navegaron río arriba, y durmieron en comunidades indígenas hasta que fueron trasladados de la embarcación original a una más chica y luego instalados en un campamento en plena selva, que fue su hogar durante los 20 meses que duró el cautiverio.
En ese período, para llevarlos de un lugar a otro les vendaban los ojos, los acostaban en el piso de las lanchas y los cubrían con plásticos o cauchos.
"Nos dieron ropa de camuflaje y unas botas de caucho negras, altas, y se tomaban todas las molestias para que dentro de lo posible, estuviéramos cómodos, pero era intolerable. Por ejemplo, la nube de mosquitos que nos rodeaba. Una vez, en una mano me conté 180 picadas", manifestó.
Mientras tanto desde Panamá y en Colombia sus familiares comenzaron a realizar gestiones para su liberación. Al principio nada se sabía de Arango, pero en mayo los secuestradores hicieron contacto con Sandra. "Pidieron un poco de plata", y después nos enviaron una prueba de que estaba vivo. Era una carta de Julio, de su puño y letra. Después no hubo más contacto".
Para Sandra Arango fueron días interminables, pero entre las medidas que tomaron, estuvo contactar a Radio Caracol. Allí se transmite todos los domingos un programa denominado "Voces del Secuestro", a través del cual los familiares le envían mensajes a los secuestrados.
"Le decía que por acá todo estaba bien, que las niñas estaban bien, y que hiciera ejercicios de yoga", narró Sandra a Panamá América.
El día que Julio Arango concedió esta entrevista a Panamá América confirmó la recepción de esos mensajes, dijo que lo habían ayudado a vivir y que durante la semana, lo que marcaba el tiempo era la espera de los mensajes a través de la radio que los propios guerrilleros le proporcionaron.
Afirma que el trato de los guerrilleros fue bueno. "Siempre estuvieron atentos a cualquier situación que nos pudiera afectar, inclusive la consecución de medicamentos para la salud".
El 28 de noviembre los soltaron en plena selva, y un campesino mayor los trasladó hasta una comunidad que se llama Las Guacamayas, y de ahí comenzaron a establecer contactos.
Julio y Beatriz tomaron tres horas en vuelo de avioneta desde Puerto Inírida hasta Bogotá. El 4 de diciembre en horas de la mañana, 20 meses después de su secuestro, Julio Arango pudo abrazar a sus hijas.


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212659
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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