Los casos de reos fallecidos dentro de los centros penitenciarios, por lo general, son producto de situaciones de rencillas entre reclusos que no integran grupos criminales y por enfermedades terminales, manifestó el director general del Sistema Penitenciario, Ángel Calderón.
Para este año, la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) registró que seis privados de libertad han fallecido a nivel nacional, cuatro en la cárcel Nueva Esperanza ubicada en Colón; mientras que los otros dos casos corresponden uno a La Joyita y el otro a La Joya. Cuatro de ellos por peleas entre reos.
Dificultades.
Para la Oficina de Supervisión de los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la Defensoría del Pueblo, las condiciones de los centros penitenciarios son caldo de cultivo para que las enfermedades infectocontagiosas se proliferen.
Un informe realizado por la Oficina de Supervisión de los Derechos de las Personas Privadas de Libertad reveló que las condiciones de estas cárceles, de enero a agosto del 2012, presentan una serie de dificultades con el sistema de electricidad, suministro de agua, desagües, propagación de mosquitos y desbordamiento de aguas negras que ocasionan la proliferación de enfermedades infectocontagiosas.
El documento también destaca que las cárceles con mayores dificultades en materia de salud son nueve: el complejo penitenciario La Joya, el centro penitenciario de Nueva Esperanza en Colón y la Cárcel Pública de La Chorrera. De igual forma, la cárcel de La Palma en Darién, los centros penitenciarios de David, Penonomé, la cárcel de Veraguas, de Las Tablas y la de Chitré.