En las cárceles estadounidenses hay extranjeros de diferentes nacionalidades que guardan prisión por diversos motivos, pero algunos tienen la suerte de acogerse a tratados bilaterales y cumplir el resto de sus condenas en su país de origen. Gracias a estos acuerdos bilaterales, unos 16 panameños que cometieron delitos en territorio norteamericano hoy guardan prisión en el Centro Penitenciario El Renacer, donde supuestamente deben acogerse a las leyes panameñas.
Aunque se muestran agradecidos de su repatriación, porque están cerca de sus familiares, estos reos consideran que en sus casos siguen cometiéndose injusticias, porque los años de prisión que cabe por los delitos, es inferior al tiempo que llevan en presidio.
Explicaron que cuando los reos son repatriados, en base a los tratados bilaterales, un magistrado del sistema judicial norteamericano procede a leerles sus derechos y les explica que corresponde al país de origen, en estos casos Panamá, hacer el ajuste de las sentencias por los cargos. Eso quiere decir que si la sentencia dictada en Estados Unidos es superior a la que cabe en Panamá por el mismo delito, el Estado panameño está en la obligación de disminuir la condena o viceversa, si el caso es contrario.
Guillermo Roberto Heart, plomero de profesión, señaló que en Estados Unidos fue sentenciado por el cargo de conspiración a 18 años de cárcel, de los cuales ya ha cumplido diez.
Explicó que en Panamá este cargo se tipifica como "asociación ilícita" y la pena es menor a los diez años de prisión, por ello considera que ya deben estar en libertad. Dijo que cuando fueron repatriados desde Estados Unidos a Panamá, los jueces estadounidenses le recalcaron que sus casos quedaban totalmente a cargo de la jurisdicción del sistema judicial panameño.
Otro panameño en esta situación es Bolívar Vásquez Gamboa, quien también condenado por los mismos cargos de Heart y aunque en Estados Unidos la condena es de 22 años, en Panamá la sentencia por este delito es 5 a 8 años de prisión.
Vásquez Gamboa envió un mensaje a las autoridades pertinentes para que se ponga atención en los casos de los panameños que fueron repatriados, ya que los norteamericanos que cometen este tipo de delitos en Panamá, cuando son repatriados a su país, entran a un programa "probatorio" y se les permite su libertad condicional o en otros casos se les otorga permisos laborales.
En este caso en particular, el detenido señala que contrario a lo que esperaba, su traslado a Panamá lo está afectando, porque al llegar le dijeron que lograría su libertad en el año 2017, mientras que en Estados Unidos saldría en el 2014.
Detalló que su abogada Edna Ramos le ha dicho que en estos casos las leyes norteamericanas son las que rigen en Panamá y debido a esa razón su condena se extenderá hasta esa fecha.
Reclamó que las sanciones que les están imponiendo en Panamá a él y a otros repatriados, corresponden a las condenas que le imponen a los homicidas y que ellos no han matado a nadie. Vásquez Gamboa, quien asegura que su familia reside en calle 78 San Francisco, es graduado de "electrónica" y en el penal es el administrador de la tienda conocida como "El Paquito".
No están pidiendo nada adicional, sólo que se le apliquen las normas panameñas porque de ser así, ya estuvieran en libertad, pero esperan la buena voluntad, por un lado, del Ministerio de Gobierno y Justicia y por otro, de la Cancillería panameña. Luis Poyatos, también cumplió casi 8 años de prisión en Estados Unidos, oriundo de la provincia de Colón, se dedica en el presidio El Renacer a enseñar el idioma "inglés" a sus compañeros.
Poyatos tiene 16 meses de haber sido trasladado desde cárceles estadounidenses a Panamá y aprovechando que tiene conocimientos del idioma inglés solicitó a la dirección del penal que se le permitiera dictar clases, objetivo que logró porque desde hace cinco meses viene dictando clases a unos 25 reclusos.
Luis Poyatos considera que él y el grupo de panameños que han sido repatriados son afortunados de recibir esta medida, porque hay muchos nacionales que han intentado acogerse a esta medida y tras largos años de gestiones no lo han logrado.
Agregó que hay nacionales que tienen hasta 15 años de estar intentado lograr el beneficio del tratado bilateral y no lo han logrado, por esa razón solicita al Ministerio de Relaciones Exteriores que ponga mayor interés a la suerte que corren cientos de panameños en presidios norteamericanos.
Poyatos no cuenta con abogados para tratar su caso, porque considera que esto es regalar la plata y perder el tiempo, ya que algunos que tienen tiempo de haber llegado a Panamá mucho antes que él, han contratado a profesionales del Derecho y aún siguen en prisión sin esperanzas de alcanzar su libertad.
Pero reconocen que en comparación con la situación que se vive en otros penales, en El Renacer, se puede practicar deportes, dedicarse a actividades sanas y no están marcadas las diferencias de grupos.
En algunos casos los repatriados aseguran que en sus expedientes personales no figuran que hayan cometido ningún delito en Panamá, por tanto consideran que luego de cumplir largos años de condena en Estados Unidos, aún sigan en prisión en nuestro país.