Las autoridades de Costa Rica detuvieron ayer al panameño Carlos Tapia Migles por su presunta relación con un cargamento de fusiles AK-47 y Uzi, que supuestamente tenían como destino grupos insurgentes colombianos.
Fuentes policiales confirmaron que Tapia Migles fue detenido junto a otros tres costarricenses que transportaban en un vehículo con doble fondo un total de 48 fusiles AK-47, dos Uzis, un fusil G-3 y un RPK.
De acuerdo con los informes, el alijo de armas habría entrado por mar a Costa Rica procedente de Nicaragua y sería introducido por tierra a territorio panameño, para luego ser transportado hasta la ciudad de Panamá.
Una fuente de la Policía Nacional confirmó que el decomiso se logró gracias a un cruce de información realizado entre las autoridades policiales de Centroamérica, por lo que se mantenía una estrecha vigilancia en los diferentes puestos fronterizos.
Según la fuente, el panameño detenido mantiene antecedentes penales por el delito de robo y además fue sobreseído por delitos relacionados con drogas. Precisó que esta información será enviada a las autoridades ticas.
Se presume que el cargamento fue trasladado de Nicaragua a Costa Rica por medio de un bote, el cual llegó a Puerto Soley, en el sector fronterizo, donde los sospechosos hicieron el traslado al vehículo y minutos más tarde las autoridades los detuvieron en un retén.
Durante el pasado año las autoridades de Policía lograron incautar 463 armas de guerra, mientras que en el 2002 se decomisaron 272. Según las autoridades, la mayoría de este armamento tenía como destino grupos guerrilleros colombianos.