Jaime Jácome, director de la PTJ dijo que la captura se logró gracias a una llamada anónima, que permitió la realización de un "operativo de inteligencia" y ubicar a Flores en una residencia de San Antonio.
Santimateo fue vinculado al caso por sus huellas dactilares encontradas en la escena del delito.
El funcionario explicó que por este caso, también se logró ubicar en Costa Rica a Rolando Gutiérrez, quien también participó del hurto y permanece detenido a la espera de su extradición a suelo panameño.
Por este hecho, también se vinculó a cinco miembros de la entidad e inclusive a un capitán de la Policía Nacional.
La droga estaba bajo custodia para su posterior incineración en Cerro Patacón, donde queman con frecuencia los estupefacientes decomisados.
Los 103 kilos de cocaína hurtado pertenecían a un decomiso realizado por la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP), realizado en julio de 2004 y que había sido puesto bajo custodia de la PTJ.
Las primeras investigaciones revelaron que la droga fue reemplazada supuestamente por harina utilizada para la elaboración de pancakes y fue sustraída por un grupo de la seguridad de la PTJ, en asocio con tumbadores locales.