Nación

Devastación, luto y tristeza por inclemente temporal

El presidente de la República anunció que hoy se declarará un estado de emergencia para facilitar el apoyo a los damnificados, y no se descarta que se cierre el año escolar debido al severo temporal.


Diez muertes, deslizamiento de tierras, inundaciones y pérdidas materiales han dejado a su paso las fuertes lluvias que se han registrado en las últimas horas, por lo que el presidente Ricardo Martinelli declarará hoy "emergencia nacional" para atender las zonas de desastres.

El estado de emergencia consistirá en "tomar las providencias a fin de suministrar fondos y recurso necesarios para afrontar y atenuar los efectos de los desastres" como establece la Ley 20 de 2002. Es decir, que el Gobierno podrá realizar contrataciones y compras directas cuando así lo considere.

 

Peligro de colapso.La represa de Bayano estuvo a punto de sufrir un daño severo tras sobrepasar su nivel máximo, lo que hubiese ocasionado que el embalse quedara fuera de servicio por lo menos entre uno o dos años, advirtió Martinelli.

El Presidente reveló que por un momento se pensó en abandonar la represa, porque ya se había cumplido con todos los protocolos de vertido de agua que se podía soportar, lo que hubiese provocado la pérdida de 160 megavatios.

 

Sin embargo, el mandatario advirtió que la empresa AES Panamá deberá hacerse responsable de las pérdidas que ocasionó los vertimientos de agua en las zonas aledañas, debido a que debió actuar antes.

De acuerdo con el Sistema de Protección Civil (Sinaproc), se registran ocho muertos en la provincia de Colón y dos menores por inmersión en Cañazas en Bayano de Chepo.

 

También se reporta una persona desaparecida en Bayano.

El director de Sinaproc, Arturo Alvarado dijo que hay 4,097 personas afectadas y 962 viviendas, así como la destrucción de 412 casas.

 

El pronóstico no ha variado: Se esperan fuertes lluvias en las próximas horas.

De las 412 viviendas que han resultado en pérdida total, 390 están ubicadas en Chepo, tres en Portobelo, en Colón, y 19 en la Comarca Kuna Yala.

Tras la tragedia, se han establecido albergues temporales en la Escuela Burunga, en Arraiján; en las escuelas Santa Isabel y José Gabriel Duque, Panamá Este; en la escuela Jacobo Urriola, en Portobelo; y en la escuela El Salto en la provincia de Darién.

Por su parte, la ministra de Educación, Lucy Molinar, anunció la reanudación de las clases, solamente en los distritos de Panamá y San Miguelito.

Raymundo Hurtado Lay, director general de Educación, informó que hoy se realizará una reunión para evaluar la posibilidad de cerrar el año escolar.

Suministro de agua.Ayer fue un día irregular en el suministro de agua en la ciudad capital y en el sector oeste, sin embargo, el director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Manuel González Ruiz, sostuvo que se restableció el suministro de agua de manera paulatina.

Ruiz recomendó usar el agua racionadamente y no acumularla.

El ministro de Salud, Franklin Vergara, aclaró que no se ha registrado ningún caso de cólera, aunque se mantienen en estado de alerta debido a la situación que se presenta con las lluvias.

Desolación, agua y cruces

Un gimnasio y varias escuelas son los hogares temporales de cientos de damnificados por las lluvias en Chepo.

Aún se desconoce la cifra exacta de evacuados porque cada minuto llegan más lugareños que  son rescatados de las montañas, por el miedo a ser arrastrados por las corrientes del río Bayano.

Ya dentro de los refugios, las imágenes de tristeza se repetían, pero con rostros diferentes.

Colchones en el piso, madres tratando de consolar a  sus hijos, niños que en su inocencia desconocen que han quedado de momento sin hogar.

Todos buscan de una u otra forma brindar consuelo con una palabra de aliento o con una oración.

La ayuda llega a cuentagotas, y aún faltan más enseres para estas personas que han perdido todos sus bienes materiales.

Panamá América  llegó vía terrestre  hasta el cementerio de la comunidad de El Llano.

El cementerio estaba cubierto por las aguas, solo se veían los letreros y algunas de las cruces de las tumbas.

El panorama era desolador, estaba lloviendo y las aguas podían seguir subiendo, y ya empezaba a sentirse el mal olor de las aguas.  

Angustia en la montaña

Licímaco Durán vive con su esposa y sus cuatro hijos en la comunidad de 40 Bollos de Chepo.

Él y los miembros de su familia fueron rescatados  ayer a las 2:00 p.m. de las montañas de Chepo.

“Al ver que las aguas subían cada vez más,  decidimos subir a las montañas”, apuntó el señor Durán.

“Solo llevábamos unas frutas de naranjo para comer en el camino”, dijo.

Contó que la noche en la montaña fue muy fría y que no paró de llover.

Estuvieron varias horas sin comer, debido a que  caminaban montaña adentro en busca de refugio donde pudieran estar lejos de las corrientes del río que amenazaban con llevarse todo a su paso.

Mientras comía y los miembros del Ministerio de Desarrollo Social lo encuestaban, dijo que no se pudieron comer  los naranjos que llevaban  para el camino por la angustia de ponerse a salvo.

Durán tenía tres meses de vivir en el poblado de 40 Bollos, en una pequeña casa de pencas.

“Me decían que era seguro vivir en 40 Bolos porque  el río Bayano no se iba a desbordar, y yo lo creí. Nunca pensé que el río iba a subir hasta allá”, señaló.

Familias volvieron a nacer

Mariel González es una de las 359 personas refugiadas en el Gimnasio José G. Pulido de Chepo.

Sentada en un colchón le daba  pecho a su  hijo de un año edad, mientras  expresaba que le informaron que su hogar está completamente cubierto de agua.

Fue evacuada el pasado sábado a las 6:00 p.m. “Lo perdí todo, sólo tuve tiempo de recoger un poquito de ropa para mi hijo”, sostuvo Mariel.

Explicó que sus padres y algunos de sus hermanos están en la misma condición, debido a que  son vecinos.

Tres casas de una misma familia permanecen bajo el agua.

Ángel Muñoz, padre de Mariel, contaba que perder todos sus enseres es “como si volviera a nacer”.

Señaló que lo único que pudo rescatar fue la cama de su  nieta de tres meses de nacida.

“Le rogamos a los socorristas que por favor nos ayudaran a sacar la cama”, apuntó el señor Ángel.

Se le quebraba la voz, cuando narraba que ha vivido once años en la comunidad de El Llano. 

En  su casa viven diez personas, tres de los cuales son menores de edad.

Temen  aún por sus vecinos que no han sido auxiliados.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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