El amor por Héctor Gallego se conjuga entre la fe y humildad de los habitantes de Santa Fe de Veraguas. Para muchos fue un profeta y para otros un mártir, su pueblo no lo ha olvidado.
El fervor es tal que seguidores ignoran los cuatro días de camino, por las espesas cordilleras de la comarca Ngöbe Buglé, atravesando ríos, maleza, entre Veraguas y Bocas del Toro, para llegar hasta Santa Fe y conmemorar la lucha del sacerdote Héctor Gallego.
Niños, ancianos, jóvenes madres, y hombres, recorrieron con sus mejores ropas, zapatos gastados por la tierra, el pasar por ríos, la lluvia y el frío, en un recorrido agotador hasta llegar al aposento de quien un día luchó por la liberación de los pobres.
"Yo no conocí a Héctor Gallego", confesó Margarita, dirigente indígena del sector de Río Luis. Sólo sabe que él -Gallego-, luchó por ellos, también por los campesinos y murió. Ahora reconoce que los indígenas, deben mantener la lucha, aunque les cueste la vida, dijo.
"Estamos en contra de la venta de nuestras tierras, de la minería, las hidroeléctricas, nos prohíben hablar, pero yo sí hablo por los Buglé", dijo en tono desafiante la congresista indígena.
En la homilía de ayer, el obispo Oscar Mario Brown sostiene que Gallego entregó su vida a los 33 años, vivía en situación precaria, a pesar de esto, predicó y dio testimonio de fe, que ha perdurado en Santa Fe.
Fue un cristiano modelo, y un sacerdote ejemplar. "Los santos son hombres y mujeres para todas las épocas", reflexionó el obispo de Veraguas."
Al ser cuestionado sobre la oficialización para la elevación de Gallego como mártir de la Iglesia Católica, señaló que ya el pueblo y las voces lo están planteando.
En este 37 aniversario de la desaparición de Gallego, aún prevalece el hambre y la pobreza, en la región, dijo Brown.
Agregó que aun cuando han transcurrido tantos años, la población sigue reclamando "¿Dónde está Héctor Gallego?".
"Jesucristo", la canción que alertó a todo Veraguas sobre la crisis que se vivía en aquel 1971, en Santa Fe, fue interpretada durante la caminata en honor a Gallego, por un grupo de frailes franciscanos que llegaron desde La Pintada de Penonomé y de la ciudad de David movidos por las obras de Gallego.
"Estoy en Santa Fe, hoy, porque es paisano mío. Me parece un momento especial de alguien que entregó su vida por nosotros, es mártir, aunque no ha sido canonizado, pero ya el pueblo lo hizo, lo tiene por santo, entregó su vida por el evangelio", señaló Fray, Alberto López Uribe, oriundo de Jericó, Antioquia.
Mientras un grupo de religiosas de la Orden de Las Oblatas, confesaron cómo pidieron con fe, hace poco al padre Héctor Gallego, y atribuyen un milagro de una petición hecha a una de sus hermanas.
En este trabajo periodístico realizado durante dos meses, el cual concluyó en Santa Fe de Veraguas, el silencio aún prevalece. Uno de los condenados por el caso Gallego, el exmilitar Eugenio Magallón Romero sigue prófugo.
Panamá América consultó al general retirado, Rubén Darío Paredes, quien no respondió al cuestionario enviado, vía correo electrónico.
La empresa Tocumen S.A., quien debía dar el permiso para el ingreso al antiguo cuartel militar de Los Pumas en Tocumen, nunca respondió a la petición, por lo que se asume fue negada.
El Tribunal Electoral no contestó a la información sobre el comportamiento político de Santa Fe durante elecciones realizadas desde 1968. Este diario tenía en su lista de personas por entrevistar al ex militar, Nivaldo Madriñán, fallecido recientemente; también quisimos consultar al obispo de Chitré, Fernando Torres sobre derecho canónico y no se concedió la entrevista.