Nación

Día a día se incrementa la violencia en el país


Los costos de la violencia en Panamá, un tema que ante las autoridades y la población en general ha pasado desapercibido es cada vez mayor y preocupante, y es que la conducta antisocial en el país se incrementa día tras día, con sus mortales consecuencias y secuelas psicológicas para víctimas y victimarios.
En los últimos diez años el costo de la violencia en Panamá sólo en tres tipos de delitos, ha sido de 67 millones de dólares, en cuanto a pérdidas provocadas por esos actos. Una cifra considerable, sin incluir lo que hacen o lo que invierten las autoridades gubernamentales y ONG`s para el control de los delitos.
De los delitos señalados, el hurto de autos ha provocado pérdidas por 45 millones, el robo a mano armada cerca de 10 millones y en los robos a bancos se han tenido pérdidas por 12 millones de dólares.
Sin duda alguna los costos anuales de la violencia, hasta ahora no tabulados son cuantiosos, pero para reducir esa cifra, es necesario un plan urgente contra cualquier acto violento en un esfuerzo conjunto de toda la sociedad, teniendo en cuenta que según datos estadísticos y estudios realizados por la Comisión Nacional de Estadísticas de Panamá cada cinco minutos se registra en el país un hecho delictivo, es decir 103 delitos por cada mil habitantes.
Los costos de la prevención y el tratamiento de la violencia en América Latina representan entre 5.1 y el 24.9 % del producto interno bruto, siendo esta un obstáculo incuestionable para el desarrollo social y económico de la región.
De acuerdo con John Hasting, director de la oficina en Panamá del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la reducción de la violencia en el país y sus costos sólo es posible con un trabajo conjunto, incluyendo los gobiernos nacionales y locales, las empresas privadas, las organizaciones no gubernamentales y otros representantes de la sociedad civil, "por lo que se hace imprescindible extender los vínculos de cooperación entre sectores, e intercambiar experiencias que puedan contribuir con los esfuerzos por aminorar los niveles de violencia".
Según un informe internacional realizado por el Programa de Análisis de la Situación de Salud, el incremento de la violencia en Panamá ha sido evidente. Desde fines de los años 70 e inicios de los 80 la tasa de homicidio era de 2.1 por cada cien mil personas, mientras que a fines de los 80 y principios de los 90 la tasa era de 10.9 por cada cien mil personas.
En otro informe de la Red Nacional Contra la Violencia se ha detectado que el 85% de las personas contra las cuales se comete algún acto violento son del sexo femenino, y que las edades más comunes de los afectados oscilan entre 25 y 49 años, y que el 40% de los delitos son cometidos en San Miguelito, El Chorrillo, Tocumen y Alcaldedíaz.
De acuerdo con Aracelly de Casanova, quien dirige la Comisión Nacional de Estadísticas de Panamá y según un estudio de victimización realizado recientemente, sólo el 18.3 por ciento de los hechos delictivos son denunciados en Panamá y se manejan estadísticamente 19 mil casos anuales, dejándose de reportar al menos 106 mil casos.
Para bajar los altos niveles de violencia diversos organizaciones gubernamentales con el respaldo del BID han unidos fuerzas para crear una agenda nacional dirigida a prevenir y controlar la violencia en el país, frente a los constantes y cada vez más numerosos incidentes violentos que se producen a diario.
La política a implementar para prevenir y reducir la violencia incluye facilitar el acceso a las aulas de clases, el equipamiento de los centros deportivos, acordar pactos de paz con diversas bandas, proyectar el descongestionamiento judicial, la reorganización del servicio de justicia, la creación de unidades judiciales regionales y comunitarias, reforzar el programa de Vecinos Vigilantes, entre otros.
LA VIOLENCIA: SU RELACION CON LA POBREZA
En las grandes ciudades de América Latina se ha visto que, si no hay una distribución homogénica de la victimización, el mapa de los homicidios tiende a coincidir con el mapa de las carteras sociales y la exclusión económica y cultural, en especial la relación entre violencia, pobreza y desigualdad.
Los adolescentes y los jóvenes son víctimas y perpetradores frecuentes de violencia. La epidemia del homicidio no afecta a todos los jóvenes por igual. Aquellos que viven en las periferias de las grandes ciudades, en condiciones de exclusión social y con baja escolaridad, son los que corren mayor riesgo de enfrentarse a la violencia.
La violencia o las violencias, dadas sus múltiples y diversas manifestaciones, se puede categorizar según distintas variables, no siempre excluyentes: Las víctimas de la violencia (niños, mujeres, ancianos, incapacitados).
Los agentes violentos (pandillas, jóvenes, narcotraficantes, muchedumbres, policías).
La naturaleza del acto violento (física, psicológica, sexual).
La intención (perjudicial o emocional).
Si la violencia es instrumental, el motivo (político, económico, social, étnico o racial).
El lugar (urbana, rural).
La relación entre la víctima y el agresor (parientes, conocidos, desconocidos)
LAS BASES BIOLOGICAS DE LA VIOLENCIA
Los factores genéticos y biológicos, así como el consumo de bebidas alcohólicas y drogas aumentan la predisposición a exhibir conductas agresivas y violentas. Se piensa que las influencias genéticas, si se documentan, involucrarán varios genes y fuertes interacciones con el medio ambiente. Pero los estudios demuestran cada vez más que existe un vínculo entre la violencia y las anomalías cerebrales y neurobiológicas, la gran mayoría de ellas prevenibles. Factores que aumentan la actividad o reactividad del cerebro (traumas) o disminuyen su capacidad moderadora de impulsos (abuso o abandono infantil, abuso de alcohol o drogas) aumentan la capacidad del individuo de responder en forma violenta.
LA VIOLENCIA SE APRENDE
De acuerdo con el informe, la conducta violenta se aprende y la primera oportunidad para aprender a comportarse agresivamente surge en el hogar, observando e imitando la conducta agresiva de los padres, otros familiares o incluso personajes que aparecen en programas de cine y televisión.
Las reacciones de los padres que premian las conductas agresivas de sus hijos y el maltrato infantil por parte de ellos son algunos de los mecanismos mediante los cuales los niños aprenden, a una temprana edad, a expresarse en forma violenta.
El niño aprende a asociar estímulos agresivos con conductas violentas y a responder con violencia a frustraciones u otros eventos nocivos.
A pesar que los niños abusados no necesariamente crecen y repiten el tipo de abuso experimentado y los adultos violentos no necesariamente han tendido una niñez abusiva, los estudios muestran que una relación significativa entre la victimización durante la niñez (tanto los que son abusados como los que son testigos del abuso crónico de otros familiares) y la propensión posterior a conductas violentas. La violencia también se aprende en la escuela y la calle.


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52247
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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