En un esfuerzo interinstitucional, interagencial y multidisciplinario se coordina la celebración en Panamá, el próximo 15 de octubre, del Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Es de justicia reconocer el aporte de este segmento de la población, ya que "las mujeres rurales dedican del 72% de su tiempo a tareas domésticas, el 13% a tareas no remuneradas y el 15% a tareas remuneradas", se informó.
Por otra parte, el hecho de que precisamente por su trabajo en condiciones de privación, con limitaciones de recursos técnicos y porque como madres por lo general son multíparas y muchas veces no reciben la atención prenatal y postnatal profesional que requieren, "las mujeres rurales tienen 5 años menos de esperanza de vida al nacer que las mujeres urbanas (77 años las urbanas y 72 las rurales)", señala material informativo del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia.
En Panamá, con el establecimiento de la Red Nacional de Mujeres Rurales, durante la administración pasada, se dieron importantes pasos para incidir positivamente en el fomento de mejores condiciones de vida para las mujeres rurales.
Estadísticas basadas en estudios efectuados tanto por organizaciones internacionales como diversas agencias de las Naciones Unidas (ONU), al igual que por Organizaciones No Gubernamentales ONGs, -locales y del exterior- la Iglesia y/o instituciones estatales, coinciden en registrar el variado problema de estas mujeres, que están entre los sectores más pobres de nuestra población, incluidas las indígenas y tienen limitado acceso a la educación, a la salud, la propiedad de la tierra y los créditos.
En Panamá, "sólo 59.2% de las viviendas rurales tienen acueducto, el 48.8% de las indígenas en edad escolar no ha aprobado ningún grado de escolaridad".
Propugnar por el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres rurales, promoviendo la igualdad de oportunidades, quedó consignado entre los compromisos adquiridos por los gobiernos participantes en la Cuarta Conferencia Mundial de Beijing.
A pesar de que hay una gran brecha entre las oportunidades de desarrollo de que gozan estas mujeres si se les compara con otros estratos femeninos de la población panameña, hay que aceptar que importantes acciones a favor de las mujeres rurales y campesinas se han llevado a cabo, aunque algunas veces con las limitantes que se derivan de la excesiva burocracia y postergación de decisiones, según denunciaron recientemente representantes de campesinas e indígenas, durante la Expo-Foro PROIGUALDAD 2,000.