Representantes de 23 países de América Latina reunidos en Panamá, revisan a partir de ayer, la parte legal que permita a las naciones del continente poner en práctica un control efectivo del uso de las armas químicas.
El director general de Salud, Esteban Morales, quien inauguró la reunión en representación del Ministerio de Salud, explicó que el esfuerzo básico y fundamental está dirigido al control de las "sustancias precursoras" que sirven de base para la fabricación de las armas químicas.
Estas sustancias precursoras son comercializadas a nivel internacional y la intención, no sólo de los países del continente, sino de los 150 países que suscribieron el convenio de control de las armas químicas, es tener conocimiento de los precursores que se produce, importan y exportan de manera que exista un efectivo control hacia dónde se mueven dichas sustancias y al mismo tiempo prevenir la fabricación ilícita de armas químicas para la destrucción masiva.
Esta es una reunión taller, que no busca dar a conocer al final un pronunciamiento nacional, sino que conlleva una agenda de trabajo para decidir de qué manera los países de la región enfrentarán sus tareas a nivel interno.
De manera que el encuentro de Panamá será el conducto para conocer sobre las herramientas legales que tiene cada país y aplicarlas frente a las normas internacionales dirigidas a establecer un efectivo control de los precursores.
En el caso de Panamá, no se cuenta con las sustancias de "Tipo 1", que son las más peligrosas, porque a partir de ellas se fabrican las armas químicas.
Sustancias "Tipo 1" son principalmente compuestos nitrogenados como la Urea que no se producen en Panamá.
Esta es la cuarta reunión de Autoridades Nacionales de Latinoamérica y el Caribe del Organismo para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y surgió a partir de la suscripción de la firma de la Convención para la Prohibición de Armas Químicas , firmada en Francia en enero de 1993.
La OPAQ, cuya sede se encuentra en Ginebra, busca poner un alto a la utilización, producción y almacenamiento de armas químicas en todo el mundo.
Magda Bauta, delegada de OPAQ, para América Latina reveló que desde la firma de la Convención, se han realizado aproximadamente 1,300 inspecciones en todo el mundo, y se han destruido 7 millones de toneladas de armas químicas, así como 2 millones de municiones para estas armas.