Boston.- Los principales periódicos de Estados Unidos, obviando los temidos ataques terroristas y las fallas informativas, se hicieron eco del júbilo popular con que los panameños acogieron la transferencia total del Canal, que por primera vez en los 96 años de existencia republicana se le otorgó plena jurisdicción sobre su territorio nacional.
"Con aclamaciones Panamá asume control sobre el Canal", lee el titular del New York Times sobre un despacho de agencia que comienza con la cita de la presidenta Mireya Moscoso: "El Canal es nuestro. Dios me los bendiga".
El prestigioso periódico neoyorquino ilustra la nota con una fotografía que muestra a una vasta muchedumbre marchando hacia el edificio de la Administración del Canal portando centenares de banderas panameñas.
En una nota de su principal corresponsal para Latinoamérica, The Washington Post señala que con el traspaso del control de la estratégica vía acuática, "se abre una nueva era de plena soberanía para este país".
El titular proclama "Panameños reciben el Canal con regocijo".
"Casi un siglo después de que el presidente Teodoro Roosevelt declaró con su exuberancia "me apodere del istmo", el traspaso formalmente alteró los lazos de los dos países que nacieron hace 96 años cuando Roosevelt esbozó esta nación al negociar la independencia panameña de Colombia con la idea de construir el canal", señaló la nota firmada por Serge F. Kovaleski, reflejando la concepción estadounidense de cómo se "negoció" la independencia panameña.
"Al construir el Canal, Roosevelt transformó en realidad su visión de una vía marítima que alteraría el flujo del comercio internacional a la vez que le dio preeminencia al dominio naval de Estados Unidos".
Pero fue el respetado economista Paul Krugman quien con el mayor acierto citó la construcción del Canal como "el punto culminante de la era.
"El Canal de Panamá, cuya construcción necesitó innovaciones no sólo en la tecnológica de remover tierra, pero también en la medicina, fue el punto culminante de la era (literalmente: las esclusas alzan a los barcos 85 pies por encima del nivel del mar)", escribe Krugman en un sobrio análisis de fin de año que contrasta los movimientos hacia la globalización del comercio que en el pasado siglo chocaban con las tendencias nacionalistas, al igual que ahora.
"Justo cuando se completaba la construcción del Canal, la economía global se desplomaba", señala el autor, profesor de ciencias económicas del Massachussetts Institute of Technology en Cambridge, un suburbio de Boston.
En un artículo publicado en la edición dominical del New York Times, Krugman indica cómo "la Primera Economía Global" se inicia a mediados del siglo XIX con las nuevas tecnologías de transporte y comunicación que por primera vez abren las puertas a un comercio internacional e inversiones en gran escala, se estrella contra los nacionalismos que resultan en la Primera Guerra Mundial.
"La guerra y sus consecuencias indirectas -la hiperinflación y la inestabilidad política de Alemania, aislacionismo de los Estados Unidos, etc - explican en parte por qué las fuerzas de la globalización entraron en retirada dejando a la economía mundial completamente valcanizada en el año 1945", escribe Krugman.
"Pero en realidad aún antes de 1914, aunque el volumen comercial y de inversiones continuaba su expansión, la idea de globalización estaba a la defensiva. Hombres inteligentes podrían argumentar que las guerras ya no tenían razón de ser y ;que las fronteras eran obsoletas.
"Una elite cosmopolita -como los tecnócratas educados en Estados Unidos que gobernaban en México hasta que fueron destituidos en 1911- podían moverse libremente entre continentes; pero las bases para una economía global nunca fueron firmementes implantadas y con los primeros choques sus estructuras se vinieron abajo".
"Ahora estamos viviendo en la era de la Segunda Economía Global -una economía mundial reconstruida durante el último medio siglo, en gran parte mediante el liderazgo de Estados Unidos", dice Krugman.
"Pero ahora sugieren que la economía estaría en mejores condiciones. ¿Pero es realmente así? Creo que sí, pero no lo suficiente. Es cierto de que sabemos valorar mejor la diferencia entre comercio y conquista -el comercio ya no se engancha en la bandera y el imperialismo crudo ya está fuera de estilo.