El arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, reconoció ayer que mantuvo "malos entendidos" con el presidente Ernesto Pérez Balladares y que estas diferencias se dieron en el plano personal y no directamente con la Iglesia como institución.
Sostuvo que existieron momentos de fricción con el mandatario y que pudieron superarse, pero aclaró que la Iglesia Católica nunca estuvo abiertamente en contra de la gestión de Pérez Balladares.
Dimas Cedeño advirtió que las diferencias con Pérez Balladares y las publicaciones aparecidas luego de que la alcaldesa Mayín Correa afirmara que entre ambos existían serias divergencias, no le molestan, porque siempre mantuvo su vocación de servicio y de perdón.
Recalcó que las diferencias con el presidente de la República no le mortificaban, ya que su amor por el prójimo logró que perdonara a Pérez Balladares y a todos aquellos que lo atacaron por defender la posición de la Iglesia a la que representa.
Precisó que la población es consciente de las acciones que hasta el momento ha ejecutado el gobierno y que existe una preocupación por los distintos escándalos que se han generado.
Consideró que a una semana de concluir el gobierno de Pérez Balladares, el pueblo panameño debe mantener la esperanza en que la gestión de la mandataria electa Mireya Moscoso logre un nivel de concertación que elimine las diferencias sociales y políticas surgidas en los últimos años.
Exhortó además a que todos los panameños colaboren con Moscoso para el buen funcionamiento del nuevo gobierno y recomendó a la mandataria electa abocarse a la vocación de servicio que le permita ayudar a los más necesitados.
Por otra parte, la primera dama de la República, Dora Boyd de Pérez Balladares, denunció que sectores "malintencionados" se están dando a la tarea de empañar la gestión que hasta el 1 de septiembre llevará su esposo.
Sostuvo que los medios de comunicación social han "tratado de mala manera" las informaciones en las que se destacan una serie de escándalos, como el tráfico de indocumentados en el que se involucró al mandatario.
Sin embargo, dejó entrever que la corrupción en la que se ha visto involucrado el actual gobierno y que ha sido denunciada por algunos sectores, está basada en infundios que únicamente empañan los "avances" que desde 1994 ha llevado adelante la administración de Pérez Balladares.