El secretario de organización del Sindicato Unico de Trabajadores de la Construcción y Similares, (SUNTRACS), Jaime Caballero, denunció que desde el pasado 11 de noviembre está recibiendo amenazas de muerte por parte de personas extrañas.
Explicó que ha recibido en tres ocasiones llamadas en su teléfono celular en las que le dicen que va morir. Detalló que las dos primeras veces la llamada entró con un número de identificación bloqueado, sin embargo, en la tercera ocasión se identificó el número del que se originaba la llamada, que correspondía a un teléfono celular.
Dijo que esta prueba fue llevada ante el Ministerio Público, donde presentaría la respectiva denuncia, sin embargo, se le notificó que tenía que hacerlo ante la corregiduría.
Señaló que las autoridades le informaron que ese es un delito que no está tipificado en la ley, por lo que hay que esperar que se consuma el hecho. Ante ello, Caballero acudió ayer miércoles a la corregiduría a presentar la denuncia y solicitar algún tipo de protección.
El sindicalista hizo responsable de estas acusaciones a las autoridades del gobierno, al asegurar que son presiones que se hacen en contra del movimiento popular que existe en el país.
Dijo que Panamá tiene antecedentes de represión contra dirigentes populares, por lo que teme que esto vuelva a suceder esta vez o en contra algunos otros dirigentes nacionales que lideran movimientos en oposición del Gobierno.
Recordó que hace un mes fue apresado por la Policía Nacional, pues fue retenido por más de ocho horas, cuando se disponía a participar en las protestas públicas en contra de la privatización de la Caja de Seguro Social.
Por su parte, el gobernador de Chiriquí, Luis Muñoz, dijo que duda que en el país existe este clima de persecución en donde se atente contra la vida de alguna persona, a la vez que dijo que espera que no se llegue a esos extremos.
Indicó que no se debe responsabilizar a la presidenta de la República, Mireya Moscoso por todas las situaciones que suscitan en el país.
Adicional, la necesidad de incrementar la productividad laboral, y los recursos del sector público sin dejar de lado la creación de estructuras de comercialización, con estándares internacionales.
En medio de las oportunidades surge la interrogante que si dado el fracaso de Cancún y la incertidumbre de Miami, el gobierno norteamericano haya utilizado como estrategia el anuncio de acuerdos bilaterales entre los que se encuentra Panamá, como una salida al estancamiento en el tema del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En este sentido, la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda Watt aseguró que cada tratado es un paso de acercamiento al ALCA, por lo que negó que éste TLC sea producto del abandono de las reuniones encaminadas a la integración regional.