A las mil y una dificultades que vive el panameño a la hora de buscar empleo, Enriqueta Mojica debía agregarle otra más: es discapacitada, le amputaron una pierna hace más de 10 años.
Ella prefiere que le llamen "Queti", eso sí, sin revelar su edad, así lo advirtió desde el principio, en medio del buen humor que caracteriza su personalidad.
En 1990, su vida cambió rotundamente. "Yo era normal", recuerda, hasta que un accidente de tránsito cuando viajaba hacia el interior, la colocó literalmente debajo del autobús y en consecuencia, le amputaron una pierna.
Para Queti la vida había perdido sentido, "no lo aceptaba". Fue entonces cuando solicitó ayuda psicológica y poco a poco se recuperó, emocionalmente.
Es una mujer luchadora y aunque su voz entusiasta es prueba de ello, su jefe Hugo Aedo, gerente de operaciones de Cuadernos Escolares lo corrobora.
Un día sentada frente a la televisión escuchó sobre Industrias de Buena Voluntad y no lo dudó. "Voy para allá enseguida", manifestó Queti.
Comenzó de esa forma su preparación camino a un trabajo, un proceso que concluyó con su llegada a Cuadernos Escolares, donde hace cuatro meses, después de una práctica, fue contratada.
En esta compañía laboran alrededor de 80 empleados, sin embargo, la tradición, hasta que apareciera Queti, era ubicar solamente trabajadores del sexo masculino, "por el tipo de trabajo", explica Aedo. Queti rompió ese patrón. Ella es ahora la única mujer que opera en planta.
Contó que al principio estaba "un poco asustada", ya que se le dijo que se encargaría de confeccionar agendas y "yo en mi vida había hecho eso".
Hoy se ríe, porque le resultó fácil y a los pocos días combinó esa función con varias actividades adicionales.
Lo mejor es que Queti "además de hacer de todo un poco, lo hace bien y es responsable y con mucha disposición", como la describió a El Panamá América su jefe.
Aedo no tuvo reparo en hablar de una dama que se empeña con todas sus fuerzas en sacar adelante las funciones que se le asignen. "Los discapacitados como Queti hacen lo imposible por trabajar a la par de otras personas o hacerlo mejor".
Y es que fueron muchos los factores que llevaron a Aedo a contratar a Queti. El observó en ella dinamismo, buen humor, optimismo y disponibilidad, por lo que "no dudé en hacerle una oferta de empleo".
Queti además de imprimirle profesionalismo a lo que hace, pone ese "toque femenino" que tanto falta, dice Aedo.
La satisfacción es tal, que el gerente de operaciones dio buenas nuevas a Queti. "Estamos haciendo los preparativos para enseñarle a usar otras máquinas y planeamos la contratación de otras personas del sexo femenino para trabajos delicados".
Para Queti la experiencia ha sido renovadora. "Nunca me sentí rechazada", mencionó en más de una ocasión durante rante la entrevista, mientras sonreía al saber que aparecería en el periódico.
Tal como ocurrió con Queti, otros muchos discapacitados han depositado su confianza en las Industrias de Buena Voluntad.
En los talleres vocacionales que allí se imparten, se les instruye sobre el manejo del lenguaje relacionado a la actividad productiva en la que se desempeñarán, rumbo a la colocación en una posición específica dentro de una compañía.
Desde 1986, explicó Sánchez, se inició un programa denominado Alianza con el Comercio y la Industria del que participan actualmente 26 empresas.
Psicólogos y terapeutas ocupacionales analizan el puesto de trabajo y detallan el conocimiento que debe tener la persona para aplicar, una vez en el lugar, un supervisor evalúa por cuatro meses al candidato y finalmente se decide si se le contrata.
La iniciativa ha logrado integrar al mercado laboral 217 personas. Y en lo que va del 2004, se han contratado 27 discapacitados.
Lo cierto es que se percibe en los dueños de empresa, asegura Sánchez, un deseo de explorar nuevos tipos de mano de obra, "para lo que la discapacidad no cuenta sino la habilidad".
En el 2000, Industrias de Buena Voluntad creó el programa "Capacitación para el Empleo", donde se prepara a los discapacitados durante 15 días en materia teórica y práctica. Se les capacita desde la confección de una hoja de vida hasta la forma de vestir para una entrevista.
Quienes contraten personal discapacitado "se pueden acoger a ley de incentivo laboral que consiste en declarar deducible de su impuesto sobre la renta el doble del salario recibido en seis meses en un periodo fiscal", explicó la directora ejecutiva de las industrias.
La Ley 42 de 27 de agosto de 1999 establece que "todo empleador que tenga 50 o más trabajadores contratará trabajadores con discapacidad debidamente calificados en una proporción de 2% de su personal con igual salario al de cualquier otro que desempeñe la misma tarea dentro de la institución o empresa".