Los discapacitados panameños no sólo enfrentan sus limitaciones propias, sino también las discriminaciones, que en el ámbito laboral, les imponen jefes y compañeros.
Edward Henríquez, presidente de Industrias de Buena Voluntad, organismo que fomenta la incorporación de los discapacitados al mercado laboral, indicó que la situación laboral de las personas con algún tipo de impedimento físico sigue siendo difícil, tanto al momento de insertarse al mercado, como por la asimilación de sus nuevos compañeros.
Según el empresario, ello se debe a las características de estas personas, que en muchos casos son callados o no desempeñan determinada actividad con la misma eficacia que sus compañeros.
El rechazo del discapacitado por parte del empresario o jefe se produce por las limitantes que recibe, ya sea al momento de incorporarse a determinado puesto o a la continuidad que no se les da.
Edward Henríquez, quien ayer inauguró el foro "Encuentro de Buena Voluntad", en un acto realizado en la Cámara de Comercio de Panamá con la participación de representantes de Industrias de Buena Voluntad de varios países latinoamericanos, expuso que las empresas son irregulares con este tipo de personal, ya que a menos del 50% no se le otorga la permanencia.
Manifestó que durante el foro, que se extenderá hasta mañana miércoles, se hará conciencia entre la clase empresarial sobre la necesidad de cumplir con la demanda de un gran número de panameños discapacitados que requieren incorporarse al mercado laboral.
Detalló que en el caso de la Cámara de Comercio, que aglutina a unos 1,600 miembros, sólo 28 utilizan el servicio de alianza con el comercio y la industria que impulsa Industrias de Buena Voluntad.
Henríquez explicó que como parte de una beca, los discapacitados que son colocados en alguna empresa durante un período de cuatro meses reciben el 60 ó 70 por ciento del salario mínimo. Al concluir este período y si la empresa desea dar continuidad a la relación, la persona se incorpora como un trabajador con todos los derechos.