Los traficantes de cocaína han ideado una nueva forma de evadir el olfato de los perros y los ojos de los inspectores aduaneros: alterarando la droga para que se ennegrezca.
Mezclar la cocaína con carbón vegetal y otras sustancias, transforma el estupefaciente de tal modo que no la pueden detectar ni los perros adiestrados para esos fines ni los exámenes químicos corrientes, dijo ayer Barry McCaffrey, director de la Oficina de Política Antidrogas de la Casa Blanca, a un Subcomité del Senado.
"Ellos convierten esta cosa en un ladrillo negro, pero se la puede amoldar de manera que parezca un objeto metálico", dijo McCaffrey. "El perro no la puede oler... porque carece de olor y no reacciona a las pruebas químicas de la misma manera".
Una vez que la droga llega a su destino, los narcotraficantes utilizan acetona u otra sustancia para revertirla a pasta de cocaína.
"Así que tiene usted una muy astuta y nueva iniciativa de parte del contrabando de drogas", dijo el ex militar a los periodistas luego de declarar ante el panel sobre amenazas y habilidades emergentes del Comité de Servicios Armados del Senado.
Los traficantes, usualmente de Colombia, también han trasegado cocaína en otros colores, como rojo, amarillo y azul, agregó McCaffrey. Las autoridades han visto asimismo cocaína alterada que semeja láminas transparentes de acetato.
El pasado año, las autoridades confiscaron cargamentos de la droga alterada en varios países, incluso España, Albania y Holanda. McCaffrey dijo que se han detectado limitadas cantidades en Estados Unidos.
Este tipo de alteración química les resulta costoso a los narcotraficantes actualmente, razón por la cual las autoridades han visto sólo cargamentos relativamente pequeños de cocaína transformada, explicó el funcionario.