El secretario del Partido Revolucionario Democrático (PRD), Martín Torrijos, reveló ayer que han sostenido conversaciones con disidentes del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), del Partido Arnulfista y del Liberal como parte del rejuego democrático, al tiempo que reiteró que derogará las reformas tributarias. "He sostenido conversaciones con miembros del Partido Arnulfista que no están con el grupo de la Presidenta, con algunos del Molirena y muchos de otros partidos", acotó.
Indicó que hay una decisión abrumadora de parte del Partido Popular para apoyar al PRD aunque todavía no han concluido las conversaciones en cuanto a ofertas electorales. Torrijos acusó al gobierno de Mireya Moscoso de aprobar las reformas como un intento "desesperado" de recaudar ingresos porque no ha sabido administrar eficientemente los recursos.
"Es un gobierno que no ha sabido administrar, aumenta los gastos y ahora preocupado por su poca popularidad se dedica a aumentar la planilla y gastos de funcionamiento", recalcó.
Sentenció que las reformas tributarias ocasionarán una alza en el costo de la vida porque todas las cadenas populares facturan más de B/.3,000, por ende, le costará más dinero a los panameños su alimentación. "Todas esas comidas de B/.2.50, así como el transporte y las viviendas populares aumentarán sus costos porque lo que se tiene que pagar será trasladado a los consumidores", añadió.
Las declaraciones de Torrijos se dieron durante un encuentro Interpartidario sobre Transparencia y Seguridad en Centroamérica y el Caribe con la Fundación Jean Jaures y la Confederación de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL).
Durante su intervención Torrijos planteó la necesidad de formular un plan de gobierno con las iniciativas que surjan del encuentro y señaló que lamentablemente en Panamá en los últimos años se ha dado un elevado deterioro de la seguridad jurídica, crecimiento de la corrupción pública y privada, proliferación de la delincuencia y nuevas formas de delito. "Hay un incremento del uso de armas de fuego como de la violencia en la comisión de delitos, así como un área de incursión de delitos originados fuera de nuestras fronteras", detalló.
Argumentó que el aumento de la pobreza, desempleo, la falta de rumbo y políticas definidas han tenido efectos corrosivos sobre los valores y contrapesos propios de la moral pública. Indicó que en el país desde 1990 se abolió el ejército y la empresa privada gasta más de B/.50 millones en su propia seguridad para compensar las deficiencias de la Policía.
"No sólo se trata de poner más policías en la frontera sino de brindar mayor seguridad, que se sientan todos los servicios del Estado y la presencia no sea sólo con pancartas del Fondo de Inversión Social de obras que se están haciendo, sino buscar un verdadero desarrollo e integración", enfatizó.