Como tardía y carente de credibilidad calificó la diputada al Parlamento Centroamericano (PARLACEN), Elsie Batista de Mckay, la decisión de la actual dirigencia del Partido Arnulfista (PA) de abrir las puertas para permitir el retorno de algunos de los dirigentes que se apartaron a raíz de las disputas internas.
Mckay calificó la medida como un acto de desesperación de la presidenta Mireya Moscoso, a quien tildó como una dictadora tanto a lo interno del colectivo como en el país, que no tendrá ningún resultado positivo, pues los verdaderos arnulfistas están decepcionados.
A juicio de la diputada de PARLACEN, electa por el Partido Solidaridad, que en el pasado fue una de las cercanas colaboradoras de Moscoso, los arnulfistas ya le pasaron la factura el 2 de mayo en las urnas.
La propuesta de realizar elecciones primarias es tardía, recalcó la ahora miembro del Partido Solidaridad, pues hace unos cuatro años John Hoguer, le solicitó que eligiera el Directorio Nacional de forma democrática, pero la respuesta de la mandataria fue negativa.
En duras críticas, Mckay determinó que ni la presidente, ni el grupo de allegados, tienen moral para hacer un llamado tardío a los que han salido del partido, que se ha convertido en el "fandango" de la política nacional.
Se espera que con la inscripción de Guillermo Endara Galimany, en Solidaridad, y la posterior inscripción de Alberto Vallarino, un alto porcentaje de los panameños que votaron por el ex presidente en el pasado torneo se inscriban en este colectivo que se convirtió en la segunda fuerza electoral del país.
La inscripción de estos dos dirigentes nacionales y otros se hará efectiva cuando el Tribunal Electora autorice la reapertura de libros para inscripción.