El número de bosques que quedan en Panamá es mucho menor que hace diez años, el impacto ambiental sigue siendo significativo debido a la tala y extracción de árboles, informó Líder Sucre, director ejecutivo de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, (ANCON).
"Se considera que lo que queda son bosques muy pequeños en áreas protegidas y en parques nacionales, que deben estar fuera de la extracción forestal y que en general no son objeto de tala organizada", explicó Sucre.
Uno de los mayores puntos de preocupación de ANCON son las llamadas concesiones comunitarias, las que se otorgan a las comunidades indígenas, al Este de Panamá, específicamente en Madugandí, Cémaco y Guargandí.
Estas concesiones están basadas en los permisos de extracción maderera en el derecho que tienen estas comunidades con las autoridades locales de los indígenas en estas tierras.
A juicio de Sucre, estas concesiones están siendo mal manejadas, se trata de una de las comunidades de la zona comarcal, en donde se otorgan los permisos casi previamente arreglado a una especie de concesionario comercial, que es el que originalmente consigue el visto bueno, trae la maquinaria y hace la extracción.
Estas empresas están pasando una porción ínfima de los beneficios de la extracción maderera, siendo poco beneficiada y empobrecida en sus bosques.
Dijo que actualmente los bosques que no están bajo el estatus de protegidos como los parques nacionales, se encuentran en las zonas indígenas, lo que corresponde al 62% de bosques libres que están sujetos algún tipo de aprobación para tala, y son los que quedan en Panamá con las más grandes riquezas forestales.