Desde que se conoció del aumento vertiginoso en los últimos días de los casos de malaria en Kuna Yala y la región Ngöbe Buglé, la reacción de las autoridades no se hizo esperar. Elsa Arenas, jefa del departamento de Control de Vectores del Ministerio de Salud aseguró a El Panamá América que "los esfuerzos están dando resultado".
Un informe presentado por Arenas señala que en Kuna Yala la semana epidemiológica número 18 registró 49 casos. Las siguientes variaron significativamente entre 16 y 18 casos.
No obstante, el estudio revela un repunte en la semana 23 cuando los casos se disparan nuevamente, esta vez a 34. "Esas cifras pusieron en alerta a nuestro equipo y de inmediato se emprendieron acciones", explicó.
En adelante, hasta la número 35 que comprende del 24 al 30 de agosto, las noticias han sido favorables, asegura y los datos lo corroboran. Los casos han logrado reducirse, a la fecha, hasta unos 12. El reporte anual es de 595 hasta el momento.
Lo mismo se intenta en la Comarca Ngöbe Buglé y según Arenas se espera obtener resultados similares. Y es que allá la dificultad de acceso y la migración indígena complica el asunto.
Las investigaciones del Departamento de Vectores subrayan que para la semana epidemiológica 25 se contabilizaban 180 ngöbes con malaria. Para la número 28 aumentó otro tanto a 194.
"Se iniciaron entonces intensos tratamientos y para el último censo eran 28", sostuvo la médico - salubrista. El total de casos en el año para este sector es 1,675. En lo a que a la zona indígena se refiere, Fernando Gracia, el titular de Salud, coincide con Arenas.
"Es una región apartada, de difícil acceso y hay mucha migración, inclusive con Costa Rica. De hecho, muchos casos son adquiridos allá". Igualmente precisó que lo que ha sucedido es que se ha detectado la resistencia del mosquito, sobre todo el falciparum, a los insecticidas y plaguicidas.
La situación ha exigido de las autoridades poner en práctica nuevas estrategias. Para ello, menciona Gracia se han contratado a nivel nacional unos 150 promotores de Salud, distribuidos en todo el país, "porque no se pueden abandonar el resto de las provincias".
Además, se ha invertido "doblemente en medicamentos y plaguicidas y se ha reforzado la región ngöbe con Bocas del Toro, Veraguas y Chiriquí".
La colaboración desde varios sectores ha hecho la diferencia. Y es que según Arenas, se tiene "un grupo de funcionarios muy profesionales. Los lugareños de las áreas más afectadas, así como los maestros y la comunidad en general ha sido muy colaboradora". Ambos aseguraron que gracias a ello se tiene la certeza de que las cifras continuarán disminuyendo en los próximos meses.