A 12 años de prisión por el delito de narcotráfico fue condenado el copiloto de una aeronave mexicana, Marcos Tamayo.
La avioneta fue derribada en abril de 2006 en la finca Jagua en la zona bananera de Barú, en Chiriquí.
La avioneta estaba vinculada al trasiego de más de 400 kilos de cocaína. El piloto de la nave, Justiniano Jaques Arrechiva, murió cuando la nave fue derribada por personal del Servicio Aéreo Nacional.
En este proceso también fueron condenados por el Juzgado Cuarto de Circuito de Chiriquí, los ciudadanos chiricanos Eric y Martin Ibarra (a 72 meses de prisión) y el también panameño Heriberto Guerra (a 50 meses de cárcel).
Los implicados tenían nexos con el cartel de Tijuana.