Luego de la muerte de dos docentes que quedaron atrapados en un alud en la comarca Ngäbe Buglé, la dirigente Yadira Pino, de la Asociación de Educadores Veragüenses (AEVE), exigió la apertura de un diálogo para mejorar las condiciones de los maestros que laboran en zonas de riesgo.
Pino destacó que no solo debe entablarse un diálogo con el Ministerio de Educación para fijar beneficios a este personal, sino que es importante modificar el término.
A su juicio no se debe hablar de difícil acceso, sino de difícil condición laboral, esto en referencia a otros riesgos que atraviesan los docentes en áreas de extrema pobreza o en las llamadas "zonas rojas" en áreas urbanas.
Según la dirigente, es vital discutir el derecho a un seguro de vida que cubra a los docentes en zonas apartadas 24/7, así como promover la agilización de procedimientos hacia familiares o descendientes para evitar trámites burocráticos frente a situaciones como la reciente tragedia en el área comarcal.
Los docentes que perdieron la vida en la comunidad de Hato Chamí son los educadores Tomás Camargo de 30 años de edad y Marta Sanjur de 31 años, los cuales fallecieron cuando se trasladaban en auto pick up a la escuela Río Suiche.