RECUERDO perfectamente cuando Leyla, una joven veinteañera, estaba prácticamente al borde de la muerte por una insuficiencia renal. Sus esperanzas de vida resurgieron cuando su hermano, Jorge, le demostró lo que es la intensidad del amor filial.
Sin más ni más, se desprendió de uno de sus riñones para que se lo trasplantaran a su querida hermana.
Pero, aunque la operación fue todo un éxito, también resultó costoso porque como en Panamá aún no se practicaba este procedimiento médico, hubo que recurrir a Colombia, donde desde hace mucho se hacía este tipo de intervenciones.
Pasados los años, quién iba a decir que un gesto altruista abriría el camino a una iniciativa que ni siquiera estaba prevista en la Caja de Seguro Social (CSS).
Para quienes no lo saben, la primera donación cadavérica que se hizo en el país fue el 17 de noviembre de 1998, cuando un familiar exigió que a su hija le extrajeran los órganos porque en vida había manifestado su deseo de ser donante.
Siete años después, Panamá lidera la lista de países centroamericanos en cuanto a donación de órganos, aunque si se incluye al Caribe, quedaríamos en segundo lugar desplazados por Cuba, que tiene una política definida sobre este tema.
Tanto es así que ese país está casi tres veces arriba de nosotros, según Marcos Young, médico encargado de la Coordinación Nacional de Trasplante de Órganos, quien explicó que en Cuba los órganos de los fallecidos pasan automáticamente al Estado, por lo que los médicos pueden hacer autopsias y extracciones. Aunque piden consentimiento, no lo necesitan.
En ese sentido, una publicación de enero de este año aparecida en www.prensalibre.com de Guatemala, destaca que las escasas membranas de córneas de que disponen en ese país centroamericano provienen de Estados Unidos y Panamá.
Lo cierto es que para el 2004, la tasa de donantes panameña fue de 6.3 por millón, índice que se ha incrementado a través de los años, según Young. Prueba de ello es que para 1998 y 1999 este índice era de 0.1.
En nuestro país se hacen trasplantes de donantes vivos desde 1990, mientras que de donantes cadavéricos desde 1998, aunque la Coordinación Nacional de Trasplantes de Órganos realmente funciona desde 2001, con extensión en los diferentes hospitales nacionales.
Sin embargo, a pesar de que hay bastante aceptación por parte de los familiares de lo que a trasplantes se refiere, existen muchos mitos y versiones.
En ese sentido, dijo que a veces se cree que el donar órganos significa que se entregará el cadáver con un aspecto desagradable, pero según Young, aún cuando sean extraídos todos los órganos, la apariencia externa será exactamente la misma, debido a que los huesos dan el soporte.
Sorprendentemente la mayoría de las religiones tiene una postura positiva en torno al tema.
En el caso de la Iglesia Católica, el fallecido Papa Juan Pablo II lo proclamó ante un congreso de trasplante en Italia como un acto legítimo, con ética positiva y sobrenaturalmente meritoria. A partir de ese momento, se multiplicaron las donaciones.
En junio de 1991, una carta firmada por su puño y letra señala que "si el ofrecer en vida parte del cuerpo de uno es ya de por sí un acto de amor que da vida en otros; el progreso de las ciencias biomédicas ha hecho posible que las personas proyecten después de su muerte su vocación de amar".
Entretanto, en 1999, Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación de la Fe y hoy Papa Benedicto XVI, calificó el donar un órgano como "un gesto de amor" moralmente lícito.
Pero, en Panamá hay quienes tienen una posición diferente. Se trata de la cultura kuna, que no concibe este tipo de donación.
Esto es, según Eligio Alvarado, director de la Fundación Doboyala, porque es una cultura muy sólida, estructurada.
"Para los kunas, el cuerpo es uno solo y propiedad de quien lo lleva.. Por ello, no entenderán que el órgano de su familiar sea para otra persona", explica el profesor Alvarado.
Para los kunas, el cementerio es un lugar sagrado. Ellos entierran a los difuntos con sus pertenencias, lo que indica que respetan mucho el cadáver y lo que fue en vida.
Donaciones que salvan vidas
Contrario a lo que se cree, no son las religiones las que impiden esta acción, es la cultura como la de los kunas.