Allá en las alturas, donde nace el Río Caldera, en lo más espeso de la Cordillera Central a 2,900 metros sobre el nivel del mar, se inventaron las flores.
Fue tan fácil que nacieran, pues como gotas de agua cayeron del cielo y jamás se marchitaron. La Feria de Las Flores terminó el pasado domingo con su mejor vestimenta. Un domingo como otros, pero inspirado en la bella naturaleza.