UN DÍA después del accidente del bus Mano de Piedra - Corredor que se incendió cerca de La Cresta, la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) inició con bríos un operativo.
Lo que se buscaba era poner orden en el transporte público y verificar que se cumplieran las mínimas disposiciones de seguridad. Las sanciones estuvieron a la orden del día.
Transcurridos casi dos meses, ¿qué ha pasado?
Los operativos en el área metropolitana lograron sancionar a 289 conductores de buses y amonestar a 330, mientras que ocho unidades fueron inhabilitadas y conducidas al Estadio Nacional, de acuerdo con estadísticas de la ATTT.
Se dio como plazo a los transportistas hasta el 27 de noviembre para que cumplieran con algunas medidas de seguridad: salida de emergencia, extintor, llantas en buen estado, puertas y salidas de emergencia marcadas.
Sin embargo, no se trata de nada nuevo, sino del recuento de lo incumplido.
Lázaro González, supervisor de Transporte Público de la ATTT, aclaró que se está haciendo hasta donde se puede y que es imposible cubrir todo a la vez. "Si habían algunas fallas las estamos enderezando".
Mientras que Severino Mejía, director de la ATTT, señaló que las fallas a las que hacía referencia González pueden estar relacionadas al hecho de que no se aplicaba la ley, además adujo que el transporte panameño tiene dos etapas: una antes del 23 de octubre y otra después de esa fecha.
Según Mejía, desafortunadamente tuvo que ocurrir la desgracia de la muerte de 18 panameños para ponerle más cuidado a un problema que existía desde hace mucho tiempo.
"El balance de los operativos es favorable. No hay duda que las medidas aplicadas han frenado por lo menos las situaciones del día a día. Es un trabajo que no se va a resolver de hoy para mañana, sino progresivamente", añadió.
Dijo que aquellos transportistas que no se han percatado de que las cosas van a tener que cambiar, "se han quedado empantanados en el pasado y van a tener que adaptarse a las nuevas modalidades, si quieren sobrevivir en el negocio".
Mejía resaltó que al final el beneficio y bienestar es de las grandes mayorías y es el usuario quien tendrá "seguridad, comodidad, mejor atención y respeto", incluso se beneficia el propio conductor.
El presidente de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), Luis Rodríguez, señaló que los operativos son bien vistos cuando se dan con los fiscales y los parámetros establecidos.
"Hay algunos (agentes de tránsito) que se salen del contexto, pero la mayoría han estado dentro de las reglas del juego", manifestó el dirigente transportista.
Resaltó que en las piqueras, los buses que no cumplen, no pueden circular y al que se retiene en la calle le toca atenerse a las consecuencias.
El presidente de la CANATRA indicó que si los buses están bien y cumplen con las reglas, el usuario es el que gana, ya que el sistema de reordenamiento debe ir dirigido al bienestar de ellos.
Víctor Cisneros, transportista de San Miguelito, reconoce que el usuario se molesta cuando se toman las medidas y los bajan de los buses, pero no se han quejado de los operativos.
Incluso, señala que la medida ha sido positiva para ambos, ya que los malos transportistas han tenido que salir del sistema.
Lázaro González de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), señaló que los transportistas pensaban que las medidas adoptadas eran para "fastidiarlos o sacarlos del medio de transporte", pero lo que se quiere es que cumplan las normas vigentes.
Cabe señalar que en la provincia de Panamá se emitieron 3 mil 798 certificados de operación para el sector colectivo (buses), según la ATTT.
A nivel provincial, en los operativos se revisaron 2 mil 120 buses, de esos 58 fueron inhabilitados y 224 boleteados.
En la ciudad de Panamá circulan 2 mil 120 autobuses que brindan el servicio de transporte colectivo.
Además, en Panamá circulan 250 mil autos particulares y 26 mil taxis, según información de la ATTT.
A dos meses de los operativos
La medida ha venido generando escasez de buses en diferentes puntos de la ciudad.