El colombiano Michael Barber murió de un disparo en la tetilla izquierda, propinado por un desconocido. Según la Policía, el hombre corrió herido desde el Santuario Nacional hasta la vía España, donde cayó muerto.
La cuarta muerte fue la de Jorge Arias, de 25 años, quien fue abatido a tiros por un cabo de la Policía Nacional, cuando defendía al sargento Arquímez Rosero. Arias propinó dos puñaladas a Rosero al resistirse a ser revisado en un retén.
Las otras dos muertes, registradas por la Policía como sucedidas en carnaval, fueron los atropellos de Yuvitza Otero, en Chiriquí; y de Heriberto Rivera, en Divisa.
"Ahora hay una indiferencia ante la cara del horror. Debemos sentir horror ante el rostro de la indiferencia", destacó.
La mejor forma de contar su historia, agregó, era tratar el tema a través de los sentimientos y desde el corazón.
"Indirectamente es una película política, por supuesto. Lo que es indirecto es a veces más directo, más conmovedor y llega más hondo, porque cuando es directo es un discurso", dijo Benigni.
"Cuando algo entra en tu corazón se queda allí para siempre", agregó, hablando en inglés.
"Elegir un tema como éste es muy peligroso y uno debe tener valor y sentirse orgulloso (..) Creí que tenía que mostrar al kamikaze que se inmola allí. Esto es realmente insoportable e incomprensible. Tenía que contar una historia sobre esto. Sabía que era peligroso hablar de ello". Benigni cree que asume un riesgo comercial con "The Tiger and the Snow" porque trata con acontecimientos que son muy inmediatos y polémicos.