Hasta un 15% puede reducirse el riesgo de contagio de VIH/SIDA al feto, si la madre es captada a tiempo y se le realizan los tratamientos pertinentes. El Panamá América conversó con la doctora Gladys Guerrero, jefa del Programa de ITS y VIH/SIDA, quien indicó que el riesgo de contagio de VIH/SIDA de madre a hijo por lo general es de un 25% a 35%. No obstante, señaló que este porcentaje puede disminuir si en el periodo del embarazo se administran medicamentos, se realiza un control y se recurre a la cesárea al momento del parto, con lo que se estaría hablando de un riesgo menor al 15% e incluso puede llegar a un 1%.
Guerrero destacó que es fundamental que toda mujer en edad fértil y que tenga vida sexual activa sepa que en el país, tanto en las instalaciones de la Caja de Seguro Social, el Ministerio de Salud, así como en las clínicas privadas, tiene la oportunidad de realizarse una prueba de VIH/SIDA al momento de realizar su consulta por embarazo y poder detectar si está o no contagiada de VIH/SIDA.
En el caso de que al recibir una atención prenatal no se le ofrezca la prueba, la futura madre puede solicitarla y pedir una consejería en donde se le explicará en qué consiste la prueba y qué significa un resultado positivo y todas las oportunidades que va a tener para reducir el riesgo de transmisión a su hijo.
Guerrero señaló que apenas la mujer embarazada es captada como positiva en la prueba de VIH/SIDA, se recomienda que a las semanas 14 y 16 se inicie el tratamiento, se le continúe durante el parto y al niño se le dé durante las seis primeras semanas de vida.
Explicó que hay varios riesgos de contagio durante todo el proceso del embarazo, parto y lactancia, pero los riesgos mayores se dan durante el parto, que es cuando se da el mayor intercambio sanguíneo entre madre e hijo.
222Es fundamental que apenas la mujer sospeche que está embarazada acuda a su control de embarazo y pida que se le practique una prueba de SIDA. Los tratamientos alargados que se administran en estos casos son las drogas antiretrovirales. El más común es Zidovudine o AZT y el Nevirapine que se aplica cuando la mujer es captada en el momento del parto.
Guerrero señaló que hay otros esquemas de tratamiento que incluyen más de una droga, pero las que más se utilizan son estas dos. Cabe señalar, que estas drogas fueron incluidas en la reciente rebaja que las empresas farmacéuticas le hicieron a los medicamentos contra el SIDA en los países centroamericanos.
En cuanto a cifras estadísticas, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica, unas 1,007 mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años) han sido diagnosticadas con SIDA. No obstante, Guerrero advirtió que el porcentaje de mujeres embarazadas con SIDA "parece más bajo", esto por un lado, a que realmente el riesgo no es alto o que porque no se están captando.
Reafirmó que existen estudios de 1993 y 1994 que hablan de datos de infección en mujeres embarazadas que van de un 0.4 a 0.8%, del total de casos registrados esos años, lo que hace pensar que realmente no se están captando. En ocasiones, indicó, los casos se identifican cuando el niño nace y presenta alguna sintomatía y se le hace la prueba.
Por lo tanto, es fundamental que apenas la mujer sospeche que está embarazada acuda a su control de embarazo y se le ofrezca o pida que se le practique una prueba de SIDA, con lo cual en caso de ser positiva logrará disminuir los riesgos de infección en su hijo.
Destacó que la prueba de SIDA en mujeres embarazadas, de acuerdo al total de mujeres embarazadas registradas anualmente, indican que solo hay una cobertura que no pasa de un 10%. Esto "nos indica que hay que hacer más esfuerzo por parte de quienes ofrecen la atención y brindarle la prueba a la mujer", sentenció Guerrero.
La doctora Guerrero señaló que comúnmente se quiere poner como barrera el costo de la prueba que no puede ser cubierto por las mujeres no aseguradas, cuando no es cierto. Recalcó que en los centros de salud existe la evaluación socio-económica, en la cual se determina si la futura madre no tiene los recursos para hacerse la prueba. De comprobarse ese hecho el costo de la misma se le exonera. Igualmente, posterior a ello, de salir esa prueba positiva, la mujer embarazada podrá recibir tratamiento y todas las pruebas de seguimiento totalmente gratuitas.
Gladys Guerrero recalcó que con todas estas posibilidades de tratamientos no hay opción para interrumpir un embarazo, sumado a que no está establecido por la Comisión de Aborto que una infección de VIH pueda ser o no la causa para un aborto.
Drogas reducen hasta un 15% contagio de SIDA de madre a hijo
Según las estadísticas, unas 1,007 mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años) han sido diagnosticadas con SIDA.