Ciudad de México.- El novelista peruano Mario Vargas Llosa, que hace pocos años desató una tormenta política al calificar al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) como "una dictadura perfecta" está en el epicentro de una nueva controversia.
Con mezcla de indignación, y discreta diversión, diplomáticos mexicanos comentan el duelo verbal entre el que una vez aspiró a la presidencia del Perú, y el secretario escritor general de la Organizacion de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, por la respuesta de éste ante las controvertidas elecciones peruanas.
En su columna, Vargas Llosa denunció como tímida la actuación de Gaviria comparada con el severo por el ex canciller guatemalteco Eduardo Stein. dictamen de la Mision de Observadores Electorales encabezada
A mediados de la pasada decada, el novelista peruano aprovechó una invitación a participar en un seminario literario organizado por el fallecido escritor mexicano Octavio Paz, en el balneario de Cancún para lanzar una dura crítica al monopolio del poder ejercido por el PRI, causando una tormenta de réplicas de un sistema político que considera aberrante cualquier crítica de un extranjero.
Por otro lado, el nuevo entredicho recuerda las críticas del fallecido canciller panameno Gabriel Lewis Galindo y otros líderes de la Cruzada Cívica cuando ésta trató inútilmente de lograr una condena de la OEA contra la dictadura del general Manuel Antonio Noriega a fines de los ochenta.
"La última vez que la OEA sirvió para algo fue hace casi medio siglo", disparó Vargas Llosa luego que la Trigésima Asamblea General del organismo regional decidiera no condenar al presidente Alberto Fujimori por su reciente reelección en unos comicios viciados de irregularidades.
"Desde entonces ha sido una organización perfectamente inútil, incapaz de contribuir en lo más minimo a preservar o promover la democracia y los derechos humanos en el continente, objetivos para los que fue creada", opinó en una reciente columna publicada en el periódico español El País.
El normalmente imperturbable Gaviria no dejó pasar mucho tiempo antes de responder con una mordaz ironía que recuerda a su amigo y compatriota, el novelista colombiano Gabriel García Márquez, galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
"Lo que sucede es que de tiempo atrás Don Mario se pasea por nuestro continente tratando con particular dureza a todo aquel que no comulgue con sus inclinaciones políticas", escribió el secretario general en una respuesta que también apareció en El País.
"Quizás la larga estadía en la madre patria ha ido alejando a Don Mario de ciertas realidades americanas", anotó Gaviria en una referencia salada al auto exilio español de Vargas Llosa.
"Es conocido que durante las décadas de la guerra fría, y en nombre de la lucha contra el comunismo, en algunos casos la OEA no defendió, con el debido empeño, la democracia y los derechos humanos", reconoce el propio Secretario General, un ex presidente de Colombia del ala conservadora del Partido Liberal.
"Pero, de allí a aseverar que la OEA en tiempos más recientes está dedicada a "socavar las bases de la libertad y la legalidad en América Latina" es una afirmación carente de todo fundamento".
"Por el contrario", añade Gaviria, "la OEA ha jugado un papel principal en el proceso de posconflicto y reconciliación en Centroamérica y sus oportunas acciones han contribuido a conjurar ataques a la democracia en Ecuador, Haití, Paraguay y Guatemala, para sólo citar algunos ejemplos de reciente ocurrencia.
"En cuanto a lo sucedido en las pasadas elecciones, el señor Vargas Llosa pretende insinuar una supuesta dicotomía entre mi posición y la del ex canciller Stein como jefe de nuestra misión electoral en Perú. Esto no es cierto. De manera libérrima escogí a Eduardo Stein para tan delicado encargo y le brindé todo el apoyo no sólo a su gestión sino a las conclusiones de su informe final, como lo escucharon todos nuestros gobiernos en la Asamblea de Windsor, Canadá", señalo el secretario general.
El veterano analista del Miami Herald, Andres Oppenheimer, que no es precisamente un incondicional admirador de la OEA, comentó esta semana que "en esta ocasión, quizás por primera vez, Gaviria y la jerarquía de la OEA hicieron lo que pudieron por defender la democracia en Perú".
"El obstáculo", señaló Oppenheimer, "no fue la jerarquía del organismo hemisférico, sino la enérgica oposición de Venezuela, Brasil y México a tomar medidas colectivas más enérgicas para restaurar la democracia en Perú.
Stein, el valiente jefe de la misión observadora de la OEA en las elecciones de abril (en la primera vuelta) y mayo, me señaló en una entrevista que Gaviria no estaba entre quienes en los hechos defendieron a Fujimori.
"El Secretario General me dio su apoyo inequívoco en todo momento", Stein aseguró a Oppenheimer.
Por cierto, la determinación de Gaviria de aplicar la fuerza moral de la OEA en favor de asegurar la plena democracia en Perú se pondrá a prueba esta semana cuando el secretario general, y el canciller de Canadá, Lloyd Axworthy, lleguen a Lima el martes para analizar la situación en ese país, especialmente cómo lograr una mayor apertura para restaurar la integridad y transparencia del proceso electoral y proteger la libertad de los medios informativos.
La severa represión desatada por el gobierno de Fujimori contra la libertad de expresión es uno de los temas que lleva la misión nombrada por la Asamblea General para "explorar" el regreso irrestricto de Perú a la lista de países democráticos.