Desde el principio del Gobierno de Martín Torrijos, Estados Unidos estaba preocupado por el retorno a la palestra de figuras que habían participado en el régimen militar de Manuel Antonio Noriega.
El embajador William Eaton envió a Washington el 12 de mayo de 2006 un informe que tituló “Panamá: Rehabilitando la dictadura”. La información fue filtrada a Wikileaks y entregada aPanamá América.

De acuerdo con Eaton, para esa fecha, la gestión de Torrijos ya había integrado a las filas del Gobierno 40 ex oficiales, sin contar los civiles con estrechos vínculos con Noriega.
“Mientras tanto, es ensordecedor el silencio que reina en Panamá sobre la reinstauración gradual de la dictadura, tanto de los partidos de oposición como de la sociedad civil”, comentó Eaton.

Señaló que el propio Martín Torrijos estuvo lo suficientemente cerca de Noriega “como para haber estado sujeto a denuncias de participación en un supuesto secuestro relacionado con drogas en 1985”.
“La designación de Benjamín Colamarco es una razón más para estar desilusionados con el idealismo y la promesa que llevaron a la victoria de Torrijos en las elecciones de 2004. En cambio, el Gobierno de Panamá cada vez más parece una continuación del Gobierno de Noriega, sin Noriega”, afirmó el ex embajador.

Dijo que las crecientes filas de partidarios de Noriega dentro del Gobierno, con sus afinidades comprobadas y su historial de desprecio por la libertad de prensa y los derechos humanos, pueden ser menos amigables hacia los Estados Unidos y más abiertos hacia los autócratas como Fidel Castro y Hugo Chávez.
Eaton señaló que el problema se presentó desde el inicio de la administración de Torrijos. “El presidente Torrijos le ha hecho muchos favores a los dinosaurios de la era de Noriega y ha colocado a muchos de ellos (incluyendo miembros de la familia inmediata de Noriega) en posiciones de poder e influencia en su Gobierno”, destacó.

Además de Colamarco, la lista de Eaton incluye a Pedro Miguel González, requerido por el cargo de terrorista en Estados Unidos, Héctor Alemán, Balbina Herrera, Sandra Noriega, Juan Barría Jiménez, Jorge Ritter, Daniel Delgado Diamante, Aristides Royo, Elías Castillo, Orville Gooding, Francisco Rodríguez y Severino Mejía.
A todos Eaton les estableció su relación con Noriega y algunas de sus actuaciones en el régimen militar.

Sin embargo, el diplomático hace una salvedad sobre la figura de Balbina Herrera y Héctor Alemán. “Ambos han sabido reinventarse y han demostrado que están dispuestos y son capaces de cooperar con los funcionarios estadounidenses”, sostuvo.
Concluyó diciendo que Estados Unidos estaba monitoreando la conducta del Gobierno de Torrijos.




