A pesar de las esperanzas de que la economía panameña seguiría mejorando, el ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, reconoció ayer, que ésta no crecerá más del tres por ciento este año.
De acuerdo con Delgado, la economía debía crecer arriba del cinco por ciento, pero los resultados no han marcado esta tendencia, y aclaró que en los últimos años el crecimiento ha estado por debajo de lo proyectado.
El funcionario negó que en este crecimiento haya influido la ejecución del presupuesto estatal, porque las inversiones han sido ejecutadas en más del 51 por ciento.
Las autoridades nacionales han reconocido que la economía panameña registra un proceso de "desaceleración", que durará varios meses.
Los signos de "desaceleración económica" se iniciaron en el año 1999, debido a una serie de factores internos y externos que se han acentuado en el presente año.
Según fuentes gubernamentales, para señalar que el país vive una recesión, es necesario que su crecimiento sea negativo por más de dos trimestres consecutivos, y en Panamá esa no es la situación.
Entre los factores externos que provocan la desaceleración, se mencionan el alza internacional del petróleo crudo, que significó un aumento extra de B/.30 millones en el gasto de importación del rubro, y que en un año puede llegar a los B/.100 millones.
Así mismo, se atribuyó al alza de las tasas de interés en Estados Unidos, ya que se transfirió a Panamá, también las transacciones externas del centro bancario internacional, las cuales se redujeron debido a condiciones negativas en América Latina.
Mientras que entre los factores internos, mencionaron la reducción en el valor de las exportaciones de camarones, de B/.22.4 millones durante el primer trimestre de 1999 a B/.6.6 millones, para igual período durante este año.
También se dio una disminución en las exportaciones de banano, las cuales pasan de B/.49.2 millones durante el primer trimestre de 1999, a B/.36.9 millones este año, que obedece a factores climáticos.
La finalización de ingresos provenientes de las bases militares que Estados Unidos mantenía en Panamá, que redundan en pérdidas netas por los B/.37.3 millones en los tres primeros meses del 2000.
Se mencionan como otros efectos negativos la baja ejecución presupuestaria, la afectación en los ingresos de los comercios de la región de Azuero, durante los carnavales, por la incidencia del virus hanta, y la reducción del crédito interno de la banca, como destinado a la compra de automóviles, el cual ha disminuido entre el 15 y 20% anual.