Unas 3 mil 309 personas se exponen diariamente al peligro de vivir en inmuebles condenados, en estado crítico, que pueden colapsar o incendiarse con facilidad.
Según el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MIVIOT), estos edificios se consideran enfermos porque la estructura ha dado su vida útil, las tuberías de aguas servidas han colapsado y no cuentan con medidas de seguridad ni mantenimiento.
En la lista, el corregimiento de El Chorrillo ocupa el primer lugar con 16 edificios, entre ellos, la Barraca Pedro Obarrio No.1 y La Favorita; luego le sigue Santa Ana con 10 inmuebles, incluyendo la Barraca Good Year; al igual que Calidonia con la vivienda comunitaria Cuna de Lobos.
Mientras, en el corregimiento de San Felipe, considerado Patrimonio Histórico han sido identificados nueve caserones condenados aún habitados.
El director de Desarrollo Social del MIVIOT, Edwin Bethancourt, informó que a estas personas se les explica sobre el mal estado del inmueble y se les ofrecen opciones, pero en la mayoría de los casos, no las aceptan.
Entre las opciones se aplica la reubicación de manera directa hacia las afueras del país o apoyo con un alquiler social, que puede ser de 100 ó 150 dólares mensuales en otro lugar seguro, hasta tanto encuentren una solución definitiva.
Adelantó que han negociado con algunos dueños de edificios en San Miguel y en Calidonia la compra de sus propiedades para reubicar algunas familias.
“De estas edificaciones hay una cantidad sustancial que están en estado crítico “que no aguantan un día más”, advirtió.
Sostuvo que el Departamento de Condena y de Ingeniería, así como el de Arquitectura, determinan si la estructura cumple las normas para ser habitada.
Bomberos.
El capitán Eladio Rojas, jefe de la División de Seguridad y Prevención de Incendios del Cuerpo de Bomberos de Panamá, reiteró la importancia de que los edificios cuenten con alarmas o detectores de humo para que las personas salven su vida, así como un extintor para sofocar un conato de incendio mientras llegan los bomberos.
Para Rojas, los inmuebles condenados son un mal social, por lo que recomendó que a la hora de una emergencia tener libres las escaleras, tener cuidado con el tanque de gas y la ropa, que pueden propagar más un incendio.
Casco Antiguo.
El arquitecto Adam Ivargüen, director Nacional de Prevención y Mitigación de Siniestros del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), señaló que han levantado un informe en conjunto con el MIVIOT, el MOP y los “camisas rojas” sobre el riesgo de los edificios condenados o enfermos en el Casco Antiguo.
Explicó que el problema es que estos entran en el rango de Patrimonio Histórico, lo que no permite ni la demolición ni la remodelación distinta a su fachada original.