Nación

Edificios enfermos e inseguros

El SINAPROC en conjunto con los bomberos realizan planes de evacuación y emergencias.


LA INOPERANCIA, deficiencia o inexistencia del sistema de alarma contra incendios y los extintores, básicos para prevenir accidentes, es detectada en las inspecciones y evaluaciones de seguridad a las instituciones públicas.
En casi todas, hay problemas con los ascensores, filtraciones, rajaduras y desgaste en las losas.
Eso lo confirmó el capitán Adelaido Rojas, subdirector de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá (CBP), quien insistió que detectan las cajas vacías de los gabinetes con manguera de los sistemas de agua contra incendios.
Rojas, ingeniero de profesión, expuso que "la seguridad de las personas está en riesgo, pero hay formas de tener los controles".
Sin embargo, las estaciones manuales de incendios no están activadas, los detectores de humo están obsoletos o no aparecen.
Peor aún, los extintores están vencidos, descargados o no existen. El costo de este equipo es de B/.70.
Para el subdirector de la Oficina de Seguridad del CBP, basta ir al panel de alarma de incendio y ver una alimentación eléctrica inadecuada.
Los cuartos eléctricos son utilizados para depósito, donde se cuelgan ropas, cajetas y hay elementos combustibles, que crean situaciones de emergencia.
"Cuando vamos a una de estas edificaciones, que tienen cierto periodo de tiempo, hasta la vida útil les llegó", lamentó el capitán.
Y como si fuera poco, las siamesas, las "Y" donde llegan los bomberos, se conectan y meten agua al sistema, por lo general, están rellenas de basura y destapadas.
Mientras la arquitecta Magda Bernard, secretaria general de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), expuso que en los edificios la parte eléctrica es muy importante al igual que la estructural.
Por ello, cuando se incumple están facultados para retirar la idoneidad.
Ella es funcionaria de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura (JTIA), una entidad del Estado creada por la Ley 15 de 26 de enero de 1959, que regula el ejercicio de la ingeniería y la arquitectura en Panamá.
Si algo tienen en común el edificio de la Lotería, el IFARHU, el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), el Poli, el Complejo Metropolitano, la AMP, la Asamblea Nacional, la Alcaldía de Panamá es que son viejos y con problemas.
El aire acondicionado falla o no funciona, usan abanicos en algunos pisos, hay filtraciones y los ascensores se dañan incidentalmente.
El edificio del Banco Hipotecario, en avenida Balboa, fue demolido, pero había hasta contaminación y temblores por el paso de vehículos pesados.
En su momento, Julio Javier Justiniani, gerente general de la entidad, corroboró todos esos problemas.
El edificio de 6 pisos del BDA fue acondicionado por el Estado al ser adquirido.
El subgerente de Administración, Aristides Navas, dijo que consumen entre B/.8 mil y B/.10 mil en electricidad, pero muchos aires no funcionan.
Los funcionarios del IFARHU informaron que tienen calor todo el día.
La torre de 15 pisos, ubicada en vía España, data de más de 30 años y le cuesta al Estado B/.380 mil anuales.
Belgis Castro, ministro de Educación, otrora director de la entidad, indicó en el 2006 que la estructura representa un riesgo. No se pudo confirmar con su director Samuel Buitrago, si se mudarán en diciembre a una estructura en la Tumba Muerto, pues estaba muy ocupado en una reunión.
Tampoco se logró una entrevista en la Lotería, que tiene 21 pisos y, observaciones de seguridad sobre la escalera de emergencia.
El edificio EDEM de 6 pisos, que alberga a la comuna capitalina, fue creado en 1972 para estacionamientos, pero bajo la alcaldía de Sergio Rodríguez se habilitaron oficinas.
Una vez en el poder, el alcalde Juan Carlos Navarro mudó sus oficinas a la Casa de la Municipalidad.
Los bomberos en un informe señalan que el EDEM no es seguro por una serie de anomalías en el sistema eléctrico y estructural.
Allí se han dado problemas de vehículos que han estado a punto de caerse por problemas de seguridad y evacuaciones por aguas servidas en la planta baja.
Para el arquitecto Valentín Monforte, ex presidente de la SPIA, los edificios públicos, y algunos privados, carecen de mantenimiento preventivo.
Consideró que en ninguno se revisa el sistema eléctrico, que es cada 5 años.
De hecho, hay problemas de plomería y fisuras que se convierten en grietas, alegó.
"No se les asigna presupuesto para la buena operación", aseguró.
Con la reglamentación de la Ley No. 11 de febrero de 2005, que reorganiza el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), se contempla los planes de desalojo y emergencia.
Roberto Velásquez, director de la entidad, sostuvo que eso será de forzoso cumplimiento, pues no están capacitados para multar.
Añadió que en el gobierno trabajan más de 180 mil empleados, lo que hace que los planes sean importantes.
En tanto, los bomberos siguen haciendo señalamientos escritos y serios, incluso se toman la autoridad de decir que el edificio público, en algunos casos, debe ser desocupado. Ese informe que emiten es de fiel cumplimiento.
  • En los sistema de conducto de aires acondicionados, lo ideal es darle mantenimiento periódico. Las alfombras hay que lavarlas y tenerlas en buen estado, para evitar acumulación de partículas.

  • Las escaleras de emergencia deben tener los pasamanos y la superficie un antideslizante. La parte eléctrica debe ser certificada por un especialista.


Problemas de vías respiratorias, alergias en la piel y asma son las principales complicaciones de salud que enfrentan las personas en los edificios enfermos, sostuvo Lucas López, director de la Región Metropolitana de Salud.
La Organización Mundial de Salud (OMS) da el nombre de edificios enfermos a aquellas infraestructuras que por tener deficiencias en sus sistemas de aire acondicionado causan algunas enfermedades a las personas que laboran o viven dentro de ellos.
El doctor López explicó que también se crean problemas de salud al no tener una buena ventilación.
Además, debido al deficiente sistema de aire se origina el crecimiento de hongos en los pisos y paredes; polen; pelusa en las alfombras, residuos de materiales de construcción cuyas partículas se expanden en el aire.
Especificó que dependiendo de la antigüedad, decoración, techo, pintura y paredes de los edificios, pueden provocar problemas en la piel o algún tipo de alergia.
Alegó que todo eso incidirá en los colaboradores y trabajadores de esas instituciones y que en algún momento disminuiría en el rendimiento del personal, por enfermarse.
Este edificio data de 1960 y fue incendiado en 1964.


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295705
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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