Instalaciones que datan desde los inicios de las bases militares norteamericanas marcan el camino hacia el Laboratorio del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian en la isla. Son 3 kilómetros de carretera con abundante vegetación.
Es un sitio apacible en el que se respira naturaleza. Sin embargo, "Galeta es más conocida internacionalmente que dentro de Panamá", asegura Stanley Heckadon, director del Smithsonian.
Los estudios se iniciaron desde 1962, con el propósito de aumentar el conocimiento sobre el ecosistema del Caribe. A la fecha son más de 300 publicaciones científicas a cargo del centro.
Un sol radiante daba la bienvenida a un grupo de estudiantes de Turismo y Geografía de la Universidad de Panamá que viajó esa mañana para conocer las bondades del sector.
Como ellos, se reciben constantemente jóvenes de varios puntos del país, de primaria y secundaria, que según Heckadon, "se enamoran de Galeta".
Se trata de crear conciencia y para los habitantes de las barracas cercanas, el concepto se convirtió ya en su estilo de vida. "Son ahora nuestros defensores", afirma el especialista del Smithsonian y aprovecha para narrar una anécdota al respecto.
"Cuando se discutía el proyecto CEMIS, en Colón se convocó a un cabildo abierto. Aquel día los proponentes tomaron la palabra y la gente del pueblo escuchaba detenidamente. De pronto una mujer enardecida pidió espacio para hablar. Inició diciendo: "pase lo que pase nosotros no permitiremos que se destruya Galeta"".
Ha sido un proceso arduo, pero satisfactorio. Se les lleva al área y se les ayuda a comprender que son parte de la sobrevivencia de la riqueza de la isla. "De su potencial marino, de su gran cantidad de mangle y especies", sostuvo Santos Lemos, asistente de los científicos, con casi 24 años de servicio.
El lugar es ya un punto de convergencia de importantes personalidades de la ciencia. Profesores de reconocidas universidades del exterior se trasladan a menudo a Galeta para estudiar desde corales hasta tortugas y peces. "Este es el centro número uno de estudios marinos del Caribe", explicó Heckadon a El Panamá América.
El Smithsonian emprendió hace años, como parte de la formación en esta materia, un programa de educación ambiental. Cuatro mil estudiantes han participado hasta ahora. Del mismo modo, se ofrecen becas en ciencias marinas en conjunto con una empresa privada.
Aunque se trata de regiones con una geografía diferente, el principio de educación y conservación se aplica para ambas. Son islas de invaluable significado marino y ecológico para Panamá. "Coiba podría generarle a Panamá 30 a 40 millones de dólares al año, por sugerir una cifra conservadora", señaló Heckadon.
Citó el caso del turista comercial que visita Colón, quien deja mínimo B/. 100 diario, en tanto, el naturalista puede generar hasta B/. 500 al día. "Ello significa que en una semana aportarían hasta B/. 3 mil 500 no sólo para Veraguas, sino también para Chiriquí, Azuero y Panamá en general". El turista que parte en busca de la naturaleza en su expresión más pura se remite además a bibliografía, pero "en nuestro país no existe tal cosa, no obstante, se trata de valores agregados, lo que no sucede con los turistas comerciales de Colón".
Pero, a su juicio, es la educación y capacitación lo que hará la diferencia. "Coiba debe ser el lugar número uno para estudios de la diversidad marina y ecológica no sólo para los panameños, sino para el mundo".
Heckadon no concibe que en Panamá, a pesar del potencial mencionado, "no hay escuela de ciencias marinas", aunque es consciente de que un buen desarrollo científico para la isla de Coiba revelaría al mundo que se camina hacia allá.
El codiciado pepino de mar, rayas, mantarrayas, tortugas, son algunas de las especies que se tienen en Galeta, cuyo nombre se asocia al vocablo castellano "caleta", embarcación pequeña.
Es también cuna de mangles de más de una clase, los que proveen el hábitat a cangrejos y camarones. Sus raíces sirven como refugio de la acción de las olas para los mismos. Cada año recibe la visita de decenas de observadores de aves y pronto se habilitará un tiburonario como atractivo.