El incremento en el costo de la educación privada, que en los últimos cuatro años fue del 25% según Acodeco, no ha menguado el número de padres que inscriben a sus hijos en centros particulares. Contrario a lo que se piensa, de que a las escuelas privadas solo van los hijos de los más pudientes, en Panamá la realidad es otra.
A pesar de que solo el 3% de los panameños, según cifras del Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades, tiene los recursos para costear una enseñanza privada, el incremento en los últimos cuatro años es de casi $300, lo que dista de las facilidades económicas de las familias.
Dicho aumento toca directamente los bolsillos de 112 mil acudientes que tienen a sus hijos en 750 centros de enseñanza particular.
“En promedio, los panameños están invirtiendo al año 50 millones de dólares en la educación privada. Quienes se mantienen en el sistema es a base de sacrificios, porque los análisis económicos indican que solo un 3% de la población es la que vive solvente y que representa la clase alta, gente con mucho poder adquisitivo que no siente el impacto de la inflación”, manifestó el analista del Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades, Antonio Méndez.
Precedentes
La respuesta al porqué los padres mantienen a sus hijos en una escuela privada, pese al aumento que sufren cada año, constituye un mundo de situaciones, realidades y problemas que apuntan al sistema de enseñanza oficial, provocados por deterioradas infraestructuras, poco acceso a la tecnología y a equipos de investigación científica, así como a las huelgas de los docentes.
El exministro de Educación Salvador Rodríguez tiene claras las razones que contribuyeron a que la educación pública presentara una fuga masiva de estudiantes al sector privado.
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Los primeros traspiés se remontan a la época de 1954, cuando las autoridades de turno detectaron que la educación pública carecía de infraestructuras para cubrir la demanda y por la gran huelga de la Reforma Educativa de 1979. Ambos factores, según Rodríguez, contribuyeron a que un grupo considerable migrara a los centros privados.
Dichas razones quedaron documentadas, incluso, en registros históricos. “La crisis de locales escolares en el nivel primario asume posiciones gigantescas. Ya en la Memoria de 1953 tuve la ocasión de calcular que Panamá tenía tal atraso a la construcción de locales escolares que precisaban inversiones no menores a los 16 millones de dólares”, plasmó en la memoria de la entidad, en 1955, el ministro de Educación de turno, Víctor Cruz Urrutia.
Las secuelas siguen latentes medio siglo después. Los puntos de vista son similares, pero en épocas diferentes y con realidades distintas. Para el investigador en Educación, Juan Planells, el incremento en los costos de la educación privada no es más que el resultado del deterioro en la educación pública, que a su vez provoca una alta demanda en el número de estudiantes que buscan calidad en tiempo, infraestructura y metodologías de estudios en centros particulares. “Eso causa competencia entre los centros para ofertar los mejores servicios, aunque se traduzca en una inversión adicional que se traslada a los padres de familia en incrementos anuales de matrícula y mensualidad”, dijo.
Muestreo de Acodeco
El muestreo no probabilísticos que realizó el Departamento de Información de Precios y Verificación de la Acodeco reveló que uno de los niveles que más incremento tuvo, en los últimos cuatro años, fue el de primarias con un 26.7%, en donde el promedio del aumento máximo en la anualidad está por el orden de 300 dólares y el mínimo de 70 dólares.
De igual foma se explica que en el caso de la premedia se obeservó que el aumento promedio fue de 286 dólares lo que en términos relativos representa un 25%. El mínimo fue de 60 dólares.
En tanto, en el nivel de la media el alza promedio fue de un 25%: unos 240 dólares el máximo aumento y 136 el mínimo.
A fortalecer la educación pública
Del Editor Alberto Pinto (alberto.pinto@epasa.com)
El sacrificio que hacen miles de padres de familia de mantener a sus hijos en centros particulares y los constantes aumentos en las matrículas y mensualidades debe servir a los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje de reflexión sobre la necesidad de fortalecer la educación pública en Panamá, de tal forma que tanto los acudientes como estudiantes tengan una alternativa a la hora de pensar en ingresar a un centro de enseñanza.