Este año, de 21,649 estudiantes que hicieron exámenes para ingresar a la Universidad de Panamá, sólo el 53% pasó las pruebas; mientras el resto, 10,055 jóvenes, se fueron a sus casas sin planes para este año lectivo.
Mientras tanto, diversas empresas multinacionales establecidas en el país sortean la escasez de mano de obra calificada y miles de desempleados claman al Gobierno por soluciones. ¿En que está fallando la educación panameña?, ¿Por qué su preparación no basta a los jóvenes para enfrentar el mundo real?
El presidente de la Cámara de Comercio de Panamá, Raúl Del Valle, no cree que estemos fracasando, sólo que estamos mal encaminados.
Lo indicado, a su juicio, es seguir las tendencias mundiales en carreras relacionadas con logística, tecnología e inglés y dejar las ya saturadas profesiones tradicionales.
El nuevo ministro de Educación, Juan Bosco Bernal, concuerda con la opinión del empresario. Lo que requiere la escuela panameña, según Bernal, es una "urgente" adecuación del sistema educativo que satisfaga las demandas que vienen del sector económico y empresarial.
Al final de su gestión espera dejar los pilares para una educación moderna y de calidad, con equidad, participación y transparencia: calidad en nuevas tecnologías, evaluación del rendimiento de los estudiantes, el idioma inglés, llevar la educación preescolar, media y la alfabetización de la población indígena.
Eso no se logra en cinco años, los cambios en educación se observan a largo plazo. En otros países ha durado diez años el proceso.
Para el ex ministro de la cartera, Pablo Thalassinos, los obstáculos para el mejoramiento de la calidad en la educación son la falta de continuidad en los programas y la resistencia de la dirigencia gremial, que no quiere perder el control del sistema, por eso lucharon para que se derogara la ley de descentralización que se creó durante su gestión.
Los gremios deben, en palabras de Thalassinos, "salir de la mediocridad formativa" y participar en programas de formación magisterial más intensos y formales.
Criticó que se pueda salir a dar clases luego de una preparación secundaria cuando en todos los países del área ya han desaparecido las Escuelas Normales.
"Por eso tenemos un superávit de 15 a 18 mil maestros sin empleo", indicó.
El ex ministro recomendó tomar la enseñanza como un asunto de Estado y distribuir mejor el presupuesto. "Sí es verdad que el educador panameño es el mejor pagado de América Latina, pero también tenemos el peor sistema de escogencia de los educadores y su repartición en el país", agregó.
La matrícula nacional del 2004 se estima en 773,092 alumnos. A nivel preescolar hay matriculados 74,463 estudiantes; en la primaria 414,904 alumnos; en pre media 155,143 estudiantes y en la media 96,085. En la educación superior hay 126,476 estudiantes.
Cada alumno de la básica le cuesta al Estado B/.644 y el del nivel medio, B/.1.800.
A mediados de los noventa se emplearon 73.2 millones prestados por el BID para el Proyecto de Desarrollo Educativo (PRODE) y 58 millones del Banco Mundial para la educación básica.
Los educadores panameños han formado por años un gremio temido por los gobernantes de turno, ellos tomaban y ganaban las luchas populares. Ahora, luego de muchos años, según la profesora Olivia Mosquera, directora del Magisterio Panameño Unido, los han convencido de que no sirven y se han convertido en "buscadores de títulos" que les ayuden a escalar en su carrera.
De acuerdo con la dirigente, eso unido a la politización de los nombramientos, ha contribuido con la baja en la calidad de la educación por la mala selección del personal.
Luis López, secretario general de la Federación de Asociaciones de Educadores de Panamá, deplora la masificación de la profesión. Manifestó que muchas personas estudian pedagogía sin tener la vocación ni el perfil de un docente. Sólo desean una de las cientos de plazas que el MEDUC abre a concurso cada año.
Ricardo Valencia, de la Asociación de Maestros Independientes Auténticos, también reconoce que no existe la misma vocación de antes, pero en la actualidad los educadores se preparan más. Lo que no los acompaña son las infraestructuras y la falta de materiales para trabajar.
El ministro de Educación por su parte, se ha comprometido a sanear el proceso de selección de los docentes. En entrevista con El Panamá América dijo que ningún educador en este país deberá buscar en un dirigente político, gremial o del gobierno, una recomendación para ser nombrado o trasladado. Su única carta de recomendación serán sus antecedentes laborales.