El Ministerio de Educación inició la implementación del Servicio Social Estudiantil, con el fin de garantizar la superación profesional de los estudiantes panameños basada en el esfuerzo solidario y los principios básicos de la convivencia social.
La formación de participación solidaria representa uno de los aportes de las reformas a la Ley Orgánica de Educación de 1995.
Convencidos de que esta nueva ley sería letra muerta, si no se establecían los lineamientos necesarios para su ejecución, se emitió el resuelto No. 1003 del 31 de agosto de 1998 para establecer como requisito para la obtención del certificado de graduación, la realización del servicio social estudiantil en las escuelas públicas y privadas del país.
Este fue el reto que nació ante las necesidades de formar un nuevo individuo útil a la sociedad.
Es así como el sector educativo al implementar el servicio social estudiantil, inicia la ardua labor de colocarse a la altura de las exigencias que se presentan en la sociedad.
Conscientes de que este nuevo paso en la educación panameña representaría un impacto en la calidad de vida de los estudiantes, el ministerio resuelve que uno de los objetivos principales sería velar por la fomentación de jornadas formativas y de organización que fortalezcan la cultura de paz, tolerancia, sensibilidad social y solidaridad.
Basándose en el principio solidario, que consiste en que cada persona asuma las causas de los demás como propias, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Ministerio de Educación y los estudiantes del Instituto José Dolores Moscote, iniciaron la jornada de servicio social en la isla de Taboga.
A través del contacto inicial entre los profesores comisionados para establecer los grupos y lugares que serían objeto del servicio social, el equipo estableció una relación de amistad y respeto, tratando de conocer la situación que encontrarían en la comunidad.
En este caso en particular bajo la logística de la ANAM y la coordinación de los docentes Pedro Quintero y Juan Peralta, se llevó a cabo el fin de semana pasado una limpieza de playas y senderos, así como labores de pintura de parques, escuelas, canchas de juego y aceras de la isla de Taboga.
Todas estas actividades se realizaron durante tres días y sirvieron para evaluar por parte de los docentes la actitud altruista de los estudiantes.
Queriendo aprovechar el entusiasmo de un grupo de 50 estudiantes de V año del José Dolores Moscote, en su mayoría compuesto por señoritas, decidimos conocer lo que representa el servicio social para su formación individual.
Para algunos miembros del grupo, ávidos de conocimientos, la actividad representaba la posibilidad de servir a una comunidad ecológicamente rica en flora y fauna, pero que necesitada de mantenimiento.
Lamentablemente el apoyo recibido por parte de la comunidad de Taboga fue nulo, debido al gran desinterés mostrado por los residentes del área ante las actividades realizadas por los estudiantes y docentes.
Esta situación obligó a los estudiantes, profesores y miembros de la ANAM, a hacer un llamado de atención a todos los ciudadanos para que tomen conciencia de lo importante que es la conservación del medio ambiente.
En un ambiente deteriorado no podemos vivir. Por las futuras generaciones conservémoslo", solicitó Rubén Mendoza, encargado del Departamento de Educación Ambiental de la ANAM.